Pospuesto el encuentro entre Comité de Empresa de Ercros y Gobierno de Aragón

La reunión prevista entre el Comité de Empresa de Ercros Monzón y los consejeros de Economía y Hacienda e Industria del Gobierno de Aragón para este jueves 9 de agosto ha sido pospuesta por parte de los consejeros, “por motivos de agenda” según fuentes del Comité de Empresa, que afirman que el encuentro se producirá a final de agosto.

Los representantes de los trabajadores de Ercros Monzón solicitaron el encuentro con los consejeros de economía Alberto Larraz e Industria, Arturo Aliaga, con el fin de exponer a ambos la situación actual de la planta, en la que no se avanza más que en la dirección del cierre, como plantea la dirección de Ercros. Los sindicatos buscan involucrar al Gobierno de Aragón en la medida que sea posible para buscar una solución a la problemática de la planta de Monzón, que emplea a 130 trabajadores.

Marcelino Iglesias reconocía recientemente sentirse preocupado y un poco estafado ya que aseguraba no entender cómo desde Ercros se solicitaba la colaboración en la inversión de siete millones de euros en la fábrica de Monzón y ahora amenaza con su cierre.

Mientras, las negociaciones entre la dirección de la empresa y las centrales sindicales están en punto muerto. El Comité de Empresa de Ercros Monzón espera que en septiembre se reanude la mesa de negociación. En el caso de Monzón, los tres representantes sindicales que están en esa mesa, mantienen como irrenunciables los siguientes puntos: quieren que Ercros mantenga la actividad en Monzón, no aceptan ninguna medida de tipo traumática, apuestan por impulsar nuevos proyectos dentro de un plan de reorganización tal y como la compañía les garantizaba hace escasamente unos meses y están dispuestos a negociar un verdadero plan industrial de futuro que garantice la continuidad de la fábrica.

No obstante, la postura de la empresa parece firme en seguir adelante con su Plan de Mejora de la Eficiencia, que se traduce en el cierre de las fábricas de Sant Celoni, Monzón, Silla, Catadau y Huelva; el cese de la producción de las líneas de fitosanitarios, clorato potásico, cloruro potásico y eritromicina base, todas ellas consideradas no estratégicas; y una reducción de 355 empleados, que equivale al 16% de la plantilla media de 2006.

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