Cartas al director : San Lorenzo con Javier Osés

Magdalena Cisneros Bermello

Para los oscenses y visitantes las fiestas de San Lorenzo están cargadas de simbolismos, todos y cada uno de los que estos días visitan Huesca tienen un motivo u otro para recordar estas fiestas como algo único e irrepetible.

Sin ánimo abordar cuestiones sin duda más profundas sobre el sentir espiritual, lúdico, institucional, … queda para los oscenses el saber vibrar con la explosión cultural, religiosa y tradicional que supone la celebración de las Fiestas Laurentinas . La sencillez y devoción con que las vivimos hacen que transmitamos a nuestros hijos todos estos acerbos de los que siempre, dentro y fuera hacemos gala.

Este sentir siendo de de Huesca, no es necesario explicarlo, porque lo llevamos en nuestros genes. También para todos los que nos visitan reviste la misma sensación, porque el carácter abierto y afable de los oscenses hace que se integren perfectamente en nuestra idiosincrasia y por lo tanto también en sus populares fiestas.

Desde hace algunos años tras la visita obligada al Santo Cristo de los Milagros, muchos oscenses y visitantes de nuestra diócesis o de cualquier otra parte, visitan o rezan ante la tumba de Don Javier Osés, el primer año desde su fallecimiento no hubo ningún problema, estaba perfectamente iluminada y abierta la capilla donde reposan sus restos. Pero en los últimos años inexplicablemente, no solamente no se abre dicha capilla sino que permanece en una penumbra que no se merece -muchísimo menos en estas fechas-, es en este especial momento cuando aflora ese sentimiento que de forma totalmente espontánea empuja a los oscenses a manifestar su más íntimo sentir por una persona que fue el "PASTOR" de Huesca y cuyo recuerdo seguirá latiendo con nosotros en cada uno de los "sanlorenzos". Por eso volvemos a pedir al Cabildo o a Don Jesús que se vuelva a permitir la visita a esta Capilla para que los oscenses podamos seguir haciéndole nuestro personal homenaje a Don Javier, bien sea con nuestra humilde oración o dejando a sus pies un ramico de albahaca. Su recuerdo sigue siendo nuestra admiración por quien dirigió con tanto acierto, humildad y sencillez, esta Diócesis durante tantos años

Sabemos que esta es una petición "a gritos" que todos los años nos hacemos los oscenses desde su ausencia. Javier Osés sigue siendo protagonista de esta fiesta aún con las luces de su oscura capilla apagada y con la verja candada, aún así seguiremos asomándonos a su regazo para volver a pedirle que nos siga bendiciendo y que siga siempre dirigiendo a este pueblo oscense que tanto quiso y quien tanto a él le debe.