Homenaje a toda una vida, vistiendo por dentro a las mujeres

El comercio era protagonista un año más en la mañana del 11 de agosto, que se despertaba con una plaza de López Allué llena hasta la bandera de gente dispuesta a disfrutar de la segunda actuación de los danzantes en esta fiestas. Ataviados perfectamente, como el día 10, y a las órdenes del mayoral, Pascual Campo, eran recibidos entre aplausos por todo el público, al igual que la banda de música.

Después, las danzas han ido sucediéndose como es tradicional, una tras otras, entre las palmas y los aplausos de todos los presentes, que jaleaban a sus danzantes, sobre el estrado, lo que les permitía tener una magnífica visión de sus bailes.Tras los danzantes, llegaba el momento del homenaje. Este año para Arminda Liso, quien durante más de 50 años regentó la Lencería el Coso, junto con su esposo Guillermo Marín. Un comercio que cerraba recientemente sus puertas de forma definitiva. De Arminda se destacaba su larga trayectoria, su arduo trabajo, el mimo con el que trató a tantas y tantas mujeres, de Huesca y de la provincia, que acudían a su comercio para adquirir productos de lencería, siempre atendidas con sus sabios y amables consejos. El segundo teniente de alcalde, Fernando Lafuente, le imponía la parrilla de plata, y le entregaba un ramo de flores, que Arminda Liso recibía y agradecía muy emocionada.

Posteriormente, llegaba otro tradicional momento: la concejala Teresa Sas era la encargada de abrir el barril conmemorativo de cerveza de San Lorenzo, con la que brindaban los concejales y responsables de la asociación de comercio.

Este acto nos dejaba curiosas imágenes:

El operario del ayuntamiento que, entre baile y baile, debía dar unos martillazos a los clavos de las tablas para que los danzantes no tropezasen. Todo ello, bajo la atenta mirada y las indicaciones del mayoral.

El concejal José Manuel Ballarín, fotógrafo de profesión, que en un momento dado no podía reprimir el gusanillo y pedía la cámara a la responsable de comunicación e imagen del ayuntamiento para ser él mismo, quien buscase la mejor instantánea.

O las generaciones que llegan. El hijo y el sobrino del danzante José Juan Andreu, sentados sobre el estrado, siguiendo atentos los bailes, y participando incluso con sus pequeños palos de danzantes.

Finalmente, los danzantes emprendían su apretada agenda de la mañana, recorriendo centros benéficos y con una última actuación en la avenida de Martínez de Velasco, en el barrio de la Encarnación.

Mientras, sobre el estrado, quedaba la agrupación folclórica Aires Monegrinos, que ponía aires de jota en el ambiente, mientras todos los presentes se dedicaban a almorzar.

Lo que, en su día, fue la Fiesta del Mercado, organizada por los hortelanos y por los propietarios de puestos en el desaparecido Mercado Municipal, hoy en día es la Fiesta del Comercio, manteniendo la tradición, y con una plaza Mayor remodelada en la que, si cabe, había más público que nunca.

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