Los mayores también tienen su hueco en las fiestas

En la mañana de este día 15 de agosto, los más mayores de la ciudad disfrutaban de la fiesta homenaje a los mayores, que todos los años organiza el ayuntamiento de Huesca, coincidiendo con el último día de las fiestas. De nuevo, en el Palacio Municipal de Deportes. Se lleva más de 30 años reuniendo a más de 600 personas a primera hora de la mañana, para agasajarlos con un almuerzo a base de deliciosas migas, melón, agua y vino.

Para todo ello, el buen trabajo de expertos en dar de comer a tanta gente. Había unos 530 kilos de melón, y para confeccionar las migas, se habían utilizado casi 150 kilos de pan, además del resto de ingredientes, 20 kilos de chorizo, 20 de longaniza, 20 de panceta y 5 de sebo, 30 litros de aceite, 50 cabezas de ajo, 50 kilos de cebolla, 5 kilos de pasas, 1 kilo de sal... Los que se denominan "los amigos de las migas", es decir, los cocineros, llegaban al Palacio de Deportes a las 6 y cuarto de la mañana, para ponerse manos a la obra, y con mucho mimo preparar el almuerzo de los abuelos. Además, había 150 litros de vino tinto, 1.500 vasos y otros tantos platos y cucharas, y 1.500 servilletas.

Presente en este acto, estaban el director de la Residencia de mayores Ciudad de Huesca, disfrutando al ver cómo sus mayores pasaban una mañana agradable y cómo habían ganado un buen número de concursos.

Todos los presentes, que degustaban muy satisfechos este almuerzo, aseguraban que estaba muy rico. Algunos, incluso, no habían desayunado, para degustar mejor todavía el delicioso almuerzo. Al acto acudían también, además de las mairalesas, una buena parte del equipo de gobierno.

En el transcurso de este acto, se entregaban los trofeos de las competiciones de rana, tejo, petanca, hoyete, dominó, guiñote o parchís, que se han llevado a cabo durante las fiestas. Unos cuantos mayores han compaginado deporte y diversión, algo que se ha visto recompensado con los galardones. Y tras el almuerzo y los premios, el alcalde de Huesca agradecía a los mayores su trabajo, su experiencia y su dedicación a la ciudad. Llegaba el momento de volver a casa, o de continuar disfrutando de los actos de las fiestas.

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