UAGA se movilizará contra la propuesta de reforma de la OCM del vino

La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, UAGA-COAG, rechaza la propuesta de reforma de la OCM del sector vitivinícola, presentada por la Comisión Europea, ya que está basada en la liberalización del sector, en las transferencias de presupuesto para financiar medidas de desarrollo rural, pagos directos desacoplados para la superficie arrancada y un fuerte sistema de arranque. La organización agraria está realizando asambleas informativas en las Comarcas productoras de vino y tiene previsto convocar movilizaciones en el próximo otoño.

UAGA-COAG considera que “aunque es necesaria una reforma de la actual OCM vitivinícola, ya que la actual no ha dado respuesta a algunos problemas existentes como el descenso de la renta de los viticultores, la solución a los problemas del sector no pasa por el abandono de los agricultores ni la liberalización de plantaciones. La renta del productor se debe conseguir vía precios del producto y para ello se necesitan instrumentos que permitan acceder y posicionarse en los mercados para garantizar la renta de los agricultores como único medio de asegurar su permanencia”.

El sindicato agrario tiene previsto instar al Ministerio de Agricultura para que “se recupere el presupuesto para el sector vitivinícola a fin de que se pueda emplear en medidas positivas de futuro y se diseñe una verdadera política vitivinícola comunitaria”, al mismo tiempo que indica que “es necesario el establecimiento de un periodo transitorio de adaptación a las nuevas condiciones de mercado. Según el Tratado de la Unión Europea, las ayudas comunitarias derivadas de la PAC deben contribuir a mejorar la renta individual de los agricultores y se establece la necesidad de realizar gradualmente las oportunas modificaciones”.

Para UAGA-COAG, “la nueva OCM debe ser el marco regulador del sector vitivinícola y ser lo más amplia posible, más allá del mero establecimiento de las ayudas, permitiendo flexibilidad en las prácticas enológicas, hasta el límite que permite la Organización Internacional de la Viña y el Vino y el etiquetado, haciendo posible la compatibilidad del modelo vitivinícola europeo, de mantenimiento de identificaciones geográficas, con otro modelo más abierto a las tendencias del mercado exterior, siempre y cuando se efectúen ciertos controles de calidad de los productos que posibiliten al consumidor tener seguridad y confianza en el producto que adquiere”.

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