Cartas al director : ¿Para cuándo la crisis?

Arancha García-Carpintero Broto

Secretaria General U.C. CC.OO. Huesca.

Resulta sorprendente seguir escuchando las declaraciones públicas de algunos políticos de responsabilidad importante, en el Gobierno Autónomo, insistiendo en que no existe crisis industrial en Huesca, y que únicamente estamos ante un problema coyuntural.

Los últimos datos arrojados por los empresarios oscenses, en un estudio encargado por el Ayuntamiento de Huesca, decían que tan sólo el 9,15% de las altas de afiliación en la Seguridad Social, de la capital oscense, pertenecían a Industria, frente al 76,83% del sector Servicios, o el 11,83% en Construcción.

Este dato recogía la información del año 2006, que actualizado, y teniendo en cuenta los últimos cierres impuestos en el sector, con Mildred y Hussmann Koxka, las altas en Seguridad Social en Industria se situarían en un 7,79%.

Si este bajísimo porcentaje, que es bastante menor que el ya preocupante índice aragonés, no significa que estamos ante una situación crítica, está claro que los Consejeros y yo vivimos en distinto territorio. O quizás es que, efectivamente no hay crisis, porque la realidad es que lo que ocurre es que en Huesca NO HAY INDUSTRIA, y así difícilmente puede haber crisis, claro.

En fin, algunos Consejeros tienen suficiente con hablar y elogiar al Parque Tecnológico WALQA, un proyecto sostenido con grandes cantidades de dinero público, y que parece el gran fantasma: nadie sabe, realmente, cuantos puestos de trabajo genera, y qué tipo de empleos se mantienen, con becarios o sin ellos.

Curiosamente, a fecha de hoy, ni una sola de las empresas allí instaladas tienen delegados o delegadas sindicales, y por tanto yo desconozco datos precisos, puesto que como sindicato no representamos los intereses de esos trabajadores y trabajadoras a través de la representación colectiva. Además, si se echa un vistazo a su publicidad, y a su directorio, todavía constan empresas que ya desaparecieron hace algún tiempo. No sé si es por ocultar, una vez más, la triste realidad con respecto a la situación laboral.

Y si bien siguen diciendo los entendidos en materia que no existe desempleo en nuestra ciudad, viendo lo que veo yo a mi alrededor, sólo me queda decir que tristemente hasta los desempleados emigran de una ciudad en la que desgraciadamente no ven futuro; o quizá, que las estadísticas, demasiadas veces dirigidas o rebozadas, no reflejan la realidad social. Alguien me decía que una persona desempleada asistiendo a un curso formativo constaba como no desempleada. No sé, pero el caso es que la percepción y las cifras a mi no me coinciden. Y desde luego, cada día armonizo menos con los líderes políticos. Me gustaría poder elogiar su trabajo, pero eso será cuando cumplan, por fin, sus grandes promesas. De momento sólo puedo dar mi punto de vista, bien distinto al suyo.