20.000 familias destrozadas por el Alzheimer

Manuela Ruiz Oto es la mujer de uno de los 20.000 aragoneses afectados por el Alzheimer en Aragón. No recibe ningún tipo de ayuda económica ni asistencial. Vive las veinticuatro horas del día pendiente de su marido, Fernando Rivas.

Manuela lleva más de 43 años casada con su marido. No recuerda exactamente la fecha de la boda. Ahora, está inmersa en el cuidado de su marido, de 75 años. Hace diez le diagnosticaron Alzheimer, una de las enfermedades más duras para los familiares de los enfermos. Ellos sienten como, poco a poco, su ser querido deja de ser él mismo.

En la vida de Manuela, el lunes no se diferencia del domingo. Se levanta a las ocho de la mañana. Una hora más tarde, alrededor de las nueve de la mañana, llega la asistenta social, gestionada por la Comarca de los Monegros. Le paga seis euros por cada hora de trabajo. Las dos juntas levantan a Fernando, lo lavan y le dan el desayuno.Los miércoles o los jueves también le cortan las uñas. Luego, pasean por el corral hasta que se hace la hora de la comida. Manuela pacientemente le da de comer. Duermen y cuando se despiertan de la siesta, otra vez, toca pasear hasta la hora de la cena. Y ya, después de cenar, a dormir.

Así es el día a día de Manuela que recuerda con añoranza cómo era su vida antes de que la enfermedad irrumpiese en su vida “Antes, en verano, iba al polideportivo y pasaba ahí toda la tarde. O me iba a Zaragoza o Huesca para dar una vuelta. Ahora, no puedo hacer nada. Ni comprar. Mi hijo me hace la compra una vez al mes o cada quince días. Tengo suerte porque vivo en el plaza del pueblo y el mercado se hace ahí”.

Un día a la semana, una asistenta rumana acude al domicilio para hacer una limpieza en profundidad de la casa. Cada hora, le cuesta 10 euros. Y cuando Manuela tiene que ir al médico en Huesca, su nieto se encarga de llevarla y su hijo se queda con Fernando.

Manuela no recibe ningún tipo de ayudas. Ha rellenado los formularios para acceder a las prestaciones que establece la Ley de Dependencia. Está a la espera.

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