A estudio, los trastornos psicológicos de los inmigrantes en Aragón

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Depresión, ansiedad y trastornos físicos derivados de un malestar psíquico son las principales enfermedades mentales que padecen los inmigrantes que viven en Aragón. Son los mismos trastornos que padecen los aragoneses y en similar porcentaje. Es una de las conclusiones de un estudio preliminar que están desarrollando investigadores de la Universidad de Zaragoza y el Hospital Miguel Servet con el que determinar los factores de riesgo y la prevalencia de los trastornos mentales entre la población inmigrante.

A través de los centros de atención primaria se han recogido datos de inmigrantes que llevan viviendo en España al menos 3 años. El grupo de entrevistados más números tiene en torno a 25 años y lleva una media de 18 meses en Aragón, donde un 58% de los inmigrantes son latinos, un 17% del Este y un 12% magrebíes y subsaharianos. Según la psicóloga Natalia Sobradiel, que participa en esta investigación, las principales afecciones que presentan son tres, las mismas que padece la población aragonesa: episodios depresivos mayores, trastorno de ansiedad generalizada y trastorno "somatomorfo indiferenciado", o lo que es lo mismo, síntomas físicos derivados de un malestar psicológico.

Es habitual que los inmigrantes vivan en precaria situación económica y laboral, que padezcan soledad y que en algunos casos incluso manifiesten el síndrome de Ulises. El estudio ha sacado a luz datos, como que del 51% de los inmigrantes que trabajan en el servicio doméstico, o en el cuidado de niños y mayores, sólo el 1% se dedicaba a esas tareas en su país. Los datos sobre el nivel de estudios también es llamativo: su nivel cultural es medio alto, ya que más del 50% tienen estudios secundarios o superiores en sus países.

A través de estos datos se han detectado también los factores de riesgo y de protección que buscan estas personas. Esos factores pasarían por la situación laboral en la que se encuentran, la situación legal, y también la falta de un apoyo social.

En este sentido, destaca la investigación que 7 de cada 10 inmigrantes es profundamente creyente, algo que según los psicólogos constituye también un factor de protección.

El estudio se está llevando a cabo también en Madrid y Barcelona y terminará en enero.

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