Alfredo Alquézar, un enamorado del baloncesto

Luis Abadías

Su fallecimiento ha causado una profunda consternación en el baloncesto oscense y en todos los que le conocían. Era demasiado joven para que a sus 36 años nos haya dejado sin poder decir prácticamente adiós. Sus amigos y sobre todo familiares han estado junto a él hasta el último momento en el que una larga enfermedad ha terminado con el bueno de Alfredo.

Era un enamorado del baloncesto y una de esas personas que se dejaban querer por sí solas. Su carácter le ha llevado a lo largo de su vida a dejar muchos amigos allá donde ha estado y especialmente en Huesca donde todo el baloncesto oscense sufre su perdida que a muchos ha sorprendido, pero que a los que conocíamos su enfermedad nos hace reflexionar una vez más sobre lo dura que es la vida y los palos que nos da.

Es muy fácil decir cuando uno se muere que era una gran tipo.... que era amigo de sus amigos... pero en este caso es así. Alfredo Alquézar vivió y amó el baloncesto y por eso hoy se llora su muerte por todos los que compartieron muchos minutos con él, jugando, entrenando o simplemente disfrutando con este deporte.

Aunque era de Huesca de toda la vida, prefirió morirse en Alicante donde lo acogieron como uno más cuando decidió cambiar de aires para seguir haciendo lo que más le gustaba, entrenar a baloncesto y sobre todo trabajar con los niños. Allí conoció a su novia e inició una nueva vida.

Se le propuso volver a Huesca a entrenar al Peñas, de donde salió, pero dijo que todavía no era el momento. El destino es así de cruel y ya no lo veremos en el banquillo dirigiendo a un club y a un equipo que llevaba dentro pero estamos seguros que desde arriba seguirá disfrutando de su Peñas con el que vivió alegrías y penas.

Se ha ido un amigo para muchos, pero se ha ido también un enamorado del baloncesto y no es justo que sea con tan solo 36 años.

Adiós Alfredo, adiós amigo. Descansa en Paz

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