Cazar

José Luis Rodrigo

El hombre aprendió a cazar por necesidad. Un bisonte servía de alimento, de abrigo y hasta sus huesos se utilizaban como herramientas. El hombre pobló las cuevas con dibujos mágicos dedicándolos a los sagrados animales que ayudaban a que la evolución humana se viera favorecida.

Cuando el ser humano, millones de años después, sigue cazando ,es probable que lo haga inspirado por aquél instinto primario porque, hoy por hoy, la necesidad no es el principal motivo.

Cazar. La caza deportiva suena mal en los oídos de quienes no entienden que aniquilar a seres vivos se convierta en un gesto deportivo. Cazar es, sin embargo, uno de los pilares en las campañas de promoción de muchos valles que, situados de forma estratégica, ofrecen a los cazadores la posibilidad de ejercer su afición.

Cuando en el monte, el eco nos devuelve el sonido de disparos, imaginamos animales abatidos en el suelo que, después, servirán de almuerzo o simplemente de trofeo sobre alguna chimenea.

La caza, dicen los expertos, ha perdido fuerza en esta sociedad . Cada vez la horquilla de aficionados está más envejecida y son muy pocos los jóvenes que acceden a este mundo. El mundo rural en el que durante muchos años ha sido la cantera de cazadores también se ha modernizado y aquel espíritu de relación social que motivaba la caza entre pueblos vecinos también se ha perdido. Se han perdido muchas tradiciones, oficios y formas de vida en nuestros pueblos.

Aún con esta circunstancia en España, en Huesca y provincia produce un movimiento económico muy importante.

La caza nunca se ha librado de sus detractores y seguidores.

Cazar puede que ya no sea una necesidad ¿o si?

 

Comentarios