Libros y palomitas

Cristina Pérez Diego

Erase una vez un niño al que no le gustaba leer. O mejor dicho…érase una vez un niño que no encontraba su libro . Es decir...érase una vez un niño que no sabía si le gustaba leer porque , todavía, nadie le había enseñado el libro que, seguro, iba a ser "su libro"

Y el chaval andaba rondando la play station y la nintendo y la televisión y, hasta cuando se despistaba su hermana, el teléfono móvil para jugar con los marcianitos. El caso es que era un niño que, sin saberlo, estaba pidiendo a gritos un libro. Y nadie se daba cuenta, nadie lo oía, es más, cuando se quedaba hipnotizado ante el televisor, su madre le tapaba con la manta y le acercaba palomitas para que, el silencio, siguiera reinando en casa.

¡Qué bien! cuando el niño andaba ocupado con esos aparatitos y estaba callado…pero el chaval seguía gritando desde el silencio, y en el grito silencioso se perdían miles de oportunidades de ser feliz y de crecer con los libros.

Hasta que un día, su hermana mayor, dejó sobre la mesa un cuento, chiquitín, chiquitín. Era para un trabajo de la facultad , un cuento chiquitín que hablaba de un chaval que nunca había leido un cuento…y lo que es peor…jamás nadie le había leido un cuento.

El niño, mientras iba de la tele a la nintendo, lo vió sobre la mesa y lo cogió, le echó un vistazo, le dio la vuelta, miró los dibujos y notó que algo le corría por dentro…la misma sensación de cuando lograba pasar todas las pantallas de la Play…pero más aún. Lo leyó sobre la cama mientras poco a poco la nintendo se iba apagando y se identificó con el niño que nunca había leido un cuento y a continuación fue a la cocina y le soltó a su madre: “mamá cómprame otro cuento como este”.

Y desde entonces en casa del chaval hay menos pilas y menos baterías y más sitio para los cuentos…aunque de vez en cuando ,cuando va de la tele a leer un cuento y pasa por delante de la nintendo, la coge ,le echa un vistazo, juega y la apaga.

Porque sabe que, entre esas hojas hay muchas historias y muchas vidas que, sin salir de casa, puede vivir…comiendo palomitas.

Y colorín colorado..

Comentarios