La situación de los elementos de seguridad de la Calle Alcañiz constituyen un peligro

Las vallas quitamiedos de la calle Alcañiz de Huesca constituyen, más que un elemento de seguridad, un verdadero peligro para conductores y, en especial, para motoristas. Muchos de estos elementos han sido deteriorados como consecuencia de accidentes, pero el Ayuntamiento no ha procedido a su reparación, a pesar de que algunos de estos incidentes se produjeron hace más de cinco años.

El último episodio de este tipo se producía este fin de semana. Un vehículo colisionaba con el quitamiedos de la Calle Alcañiz, ya muy cerca de las naves de la Zona Industrial. Alrededor de 20 metros del guardarraíl quedaban levantados y con los soportes y sus aristas a la vista.

Esta situación se repite en otros puntos de esta Ronda de la ciudad, una de las vías de comunicación más transitadas de Huesca. Tras los accidentes ocurridos en los últimos 6 ó 7 años los quitamiedos han quedado afectados y decenas de los soportes que los unen al suelo han sido transformados en elementos que suponen un peligro para automovilistas, pero de manera especial, para los motoristas.

Recordemos que los motoristas se han manifestado recientemente en toda España para que los responsables de carreteras se comprometieran a cambiar los soportes de los gauardarrailes por otros que no tuvieran aristas, ya que los actuales son muy peligrosos. En Huesca los soportes son los que rechazan los motoristas, pero además, su actual situación en la Calle Alcañiz deja al descubierto sus aristas superiores, todavía más peligrosas que las laterales.

La Ronda Sur, o calle Alcañiz, que es su verdadera denominación, fue ejecutada en su primer tramo, el que va desde el Hospital San Jorge hasta la carretera de Sariñena, por el Gobierno de Aragón, pero posteriormente fue cedida al Ayuntamiento de Huesca.

La dejadez de esta vía de comunicación se evidencia no solo en el capítulo la seguridad vial. Las farolas que iluminan el puente que salva la vía del ferrocarril están prácticamente todas ellas fundidas, sin que nadie, desde su inauguración, haya tenido a bien cambiar las bombillas, extremo que contribuye a hacer también peligrosa esta Ronda por la noche.

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