Tarde y mal

Ana Sánchez Borroy

Que el viejísimo edificio de la Escuela Oficial de Idiomas de Huesca esté en obras es una buena noticia. Ya se suele decir: más vale tarde que nunca. Aún así, el consuelo de que por fin se estén ejecutando unas obras muy esperadas no puede hacernos olvidar que los trabajos llegan tarde y mal.

Tarde porque el deterioro del edificio ha sido evidente durante años, con unos problemas de humedades que han provocado un deterioro mucho más grave del que se habría producido si se hubiese actuado cuando se detectó el problema por primera vez.

La Diputación Provincial de Huesca (propietaria del edificio) y el Gobierno de Aragón (que lo utiliza para impartir las clases de la Escuela de Idiomas) ya acordaron en el verano de 2006 que era necesario acometer obras. El acuerdo para una "reforma integral" se firmaba en febrero de este año. Entonces, se decía que habría que esperar al verano para que las obras no molestasen a los alumnos. Finalmente, se ha pasado también el verano de 2007 y las obras llegan en pleno curso escolar. Como mínimo, dos meses de molestias. Si hay retrasos, más.

Y mal. Mal porque el Departamento de Educación ha decidido trasladar a seis grupos de alumnos, con el argumento de que el ruido de las obras dificultaría las clases. Pero resulta que les ha trasladado al IES Lucas Mallada, otro centro educativo que también está en obras y también, ruidoso estos días.

Además, ¿el ruido de las obras de la EOI no molestará a los alumnos cuyas aulas están al otro lado del pasillo? Casualmente, más de un profesor de la Escuela que no ha sido trasladado al Lucas Mallada no imparte clases esta semana.

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