Dos cazadores absueltos y dos condenados por caza furtiva en Viñamala en 2004

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El Juzgado de lo Penal de Huesca ha dictado sentencia en el proceso contra cuatro hombres, uno de ellos comandante de la Guardia Civil, acusados de un presunto delito de furtivismo en la reserva de caza de Viñamala, cerca de Ordesa, donde abatieron a un sarrio.

Todos ellos se enfrentaban a multas de 3.600 euros y 5 años de inhabilitación para la práctica de la caza por un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. El Juez ha determinado absolver a Helidoro Marcos R.R. y a Humberto U.B. de la acusación dirigida a los mismos. El juez también determina que “una vez firme, comuniquese la sentencia a la Dirección General de la Guardia Civil a los oportunos efectos en relación con el acusado Humberto U.B.”. El juez condena a Agustín Carmelo V.G. y a José Luis C.G a dos años de inhabilitación para cazar y a una multa de seis meses con una cuota diaria de diez euros en el primer caso y ocho en el segundo con un día de privación de libertad por cada dos cuotras de multa no satisfechas.

El suceso ocurrió el 7 de noviembre de 2004, apenas una semana después de que entrara en vigor una reforma del Código Penal por la que estos hechos se empezaban a castigar como delito y no como una simple infracción administrativa. Aquel día, dos celadores de la reserva, tras oír el disparo de un rifle, interceptaron el todoterreno BMW X5 en el que viajaban tres de los procesados en la zona de Viñamala y localizaron en el maletero dos rifles y un sarrio macho muerto. El cuarto inculpado estaba en otra zona despedazando otro sarrio. Las detenciones fueron practicadas por el Seprona de la Guardia Civil y agentes del mismo Cuerpo de Torla.

En la vista, según informaba en su día Heraldo, uno de los acusados, Agustín V.G., asesor inmobiliario y autor de los disparos, reconoció que no tenía licencia para cazar en Aragón pero negó que hubiera matado al sarrio dentro de la reserva sino en el coto de Fanlo. No obstante, dejó claro que quien conocía el terreno era un antiguo guarda de Ordesa que hacía de guía.

Este último, José Luis C. G., concejal del Ayuntamiento de Fanlo, declaró que autorizó a disparar al sarrio "porque estaba seguro de que estaba dentro del coto". Además, manifestó que fue "imposible" que los celadores que oyeron el disparo pudieran determinar si el animal se encontraba dentro de Viñamala porque se encontraban a más de 500 metros de distancia. Mientras, Humberto U. B., oficial de la Guardia Civil, afirmó que su única función era recoger en coche a sus compañeros tras la jornada de caza.

Mientras, los celadores de Viñamala dijeron que vieron a los acusados "coger rápidamente el sarrio e irse corriendo" y que el disparo fue dentro de la reserva o incluso del Parque de Ordesa. En este sentido, aseguraron que uno de ellos "nos reconoció también que lo habían abatido dentro".

Por su parte, los agentes de la Guardia Civil dejaron claro que el vehículo de los acusados estaba dentro del límite de la reserva de Viñamala y que el propio guía les confesó que "habían matado el sarrio dentro de la reserva, aunque solo por unos 50 metros".

El fiscal mantuvo su petición de condena para los cuatro porque hubo una "cooperación esencial" entre todos ellos y destacó que "el desconocimiento de los límites de la reserva no puede eximirles". La defensa pidió la libre absolución al entender que había "muchas dudas" y denunció que ni los celadores ni el Seprona hubieran buscado rastros en el lugar donde fue abatido el sarrio.

AGRESIÓN A DOS FOTÓGRAFOS

Antes del juicio hubo momentos de tensión. La abogada de la defensa intentó que el fotógrafo de la Agencia Efe no retratara a sus clientes en los pasillos de los juzgados, un lugar en el que está permitido por ley. Al captar la imagen de los acusados entrando a la sala de vistas, el comandante de la Guardia Civil le lanzó un manotazo tirándole la cámara al suelo, hechos que denunció en el Juzgado de Guardia. La situación se repitió al finalizar la vista, pero esta vez fue otro acusado el que propinó amenazas e insultos contra el mismo reportero gráfico y otro compañero del "Diario del Altoaragón". La Asociación de la Prensa de Aragón condenó las agresiones.

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