Cartas al director ; Día Internacional contra la Violencia de Género

Arancha García Carpintero Broto

Responsable Provincial CC.OO. Huesca.

Celebrar días especiales, como el 25 de Noviembre, implica una cruda realidad: aún a pesar de tener una normativa especial contra la violencia de género, la lista de muertas en manos de hombres no cesa, y debemos seguir reivindicando, visibilizando y exigiendo mayor compromiso social para erradicar esta lacra.

 

Demasiado a menudo, en las noticias, escuchamos cómo mujeres anónimas para la mayoría, siguen muriendo de forma violenta, porque hombres, anónimos también, han decidido injustamente quebrar su vida.

 

Ninguna justificación sirve, pero se envuelve cada crimen en una vivencia pasional, y se trasladan, sin querer, preguntas cómo que habrá hecho, o qué habrá pasado. La víctima, ya indefensa por muda, ahogada por la muerte, pasa a ser juzgada como elemento avivador de la reacción inhumana, injustificada y absolutamente condenable del asesino.

 

Algo falla, más allá del incumplimiento de los protocolos que la Ley contra la violencia de género exige, que también deben ser revisados. Es un problema más hondo, más cercano a la sensibilidad, a la educación; que tiene que ver, y mucho, con la igualdad real, inexistente en una sociedad como la nuestra, a pesar, insisto, de las nuevas normas y leyes, que aún van muy por delante de la conciencia colectiva social.

 

Los asesinos se creen amos y reyes, de su gran posesión, la mujer, maltratada y ninguneada, normalmente, en una relación desigual. Y antes de ese último desenlace, muchas de estas mujeres han sufrido, a veces en silencio, y otras, las menos, gritando auxilio, escenas dramáticas. Malos tratos físicos, psíquicos, menosprecios, indignaciones, miedo, culpa, dolor,…

 

Al final un calvario que termina con la muerte , porque un desgraciado impotente, violento, y descontrolado prefiere convertirse en asesino que asumir que quien le ha querido ya no le quiere, que quien le ha consentido ya no le consiente, que ella, su pareja, “su mujer”, es independiente a él. Un violento que ha tenido acceso a su víctima, sin demasiado problema.

 

Que nuestra reflexión, en estas celebraciones, sirva para identificar antes esta violencia, para comprometernos a señalar a los verdaderos y únicos culpables, y proteger a las víctimas, que en este año ya son sesenta y nueve.

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