Las mujeres de Pertusa organizan un Rastrillo de Artesanía en Huesca para contribuir a la restauración de la iglesia de su municipio

Las mujeres de la localidad oscense de Pertusa han organizado un Rastrillo de Artesanía con el objetivo de recoger fondos que irán destinados a la restauración del tejado de la iglesia de su municipio. La venta y exposición de estas labores, manualidades y motivos navideños se celebra en el claustro del convento de Santa Teresa (Plaza Navarra) de Huesca, hasta el domingo.

Alrededor de 500 objetos, desde pañuelos realizados con encaje de bolillos a árboles de Navidad, angelotes, además de mantelerías, delantales o centros de flores, se expondrán estos días en la capital oscense. Todos ellos tienen en común que están realizados de forma artesanal, con las manos y el corazón de las mujeres de Pertusa.

Y desde esta pequeña localidad, situada a 35 kilómetros de Huesca, sus mujeres han trasladado estas creaciones, “realizadas con un enorme cariño, a la capital oscense con el empeño y la ilusión de que en estos tres días de exposición se venda todo”, aseguran.

Son conscientes de que con el dinero que se saque en este rastrillo no se podrá arreglar todo el tejado de la iglesia de Pertusa, “pero sí llegará, al menos, para comprar unas cuantas tejas y hacer posible que estas obras tan necesarias estén más cerca”, afirman.

El horario de exposición y venta del Rastrillo es el siguiente : el sábado, 1 de diciembre, de 11 a 13.30 y de 17 a 21 horas; y el domingo, 2 de diciembre, de 11 a 13.30 y de 17 a 21 horas.

RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO

La preocupación y el trabajo desinteresado de las mujeres de Pertusa por conservar su patrimonio no son nuevos. Gracias al convenio suscrito entre la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural de Aragón (AFAMMER) y Caja Inmaculada (CAI), 16 mujeres de esta localidad desarrollaron el año pasado un taller de conservación con el objetivo de detener el acusado deterioro en el que se hallaban importantes piezas de su iglesia parroquial.

Debidamente asesoradas y guiadas en estas labores de conservación, dedicaron su tiempo e ilusiones a devolver el esplendor a obras tan importantes como la pila bautismal del siglo XVI, el confesionario del siglo XIX, así como las puertas de acceso al claustro del siglo XIII.

Como continuación de este taller, Pertusa cuenta con un grupo de mujeres –voluntarias culturales- con una sensibilidad especial de cara a un patrimonio que hay que restaurar, proteger y difundir.

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