Cartas al director: ¿Quién teme al rigor feroz?

Pedro Grasa

Portavoz del PAR en el Ayuntamiento de Sabiñánigo

El Partido Aragonés de Sabiñánigo ha presentado y mantiene sus propuestas para impulsar los proyectos de desarrollo urbanístico en las zonas de nuestro municipio de Castillo de Lerés y Baranguá. Se trata, como es sabido, de iniciativas inversoras para levantar sendas urbanizaciones con sus servicios anejos, entre los que destacan campos de golf. Por su situación, prácticamente en las sierras exteriores y sobre espacios que han padecido declive demográfico, y por su potencial en los sectores turístico, comercial y de promoción, han resultado desde el primer momento, hace ya demasiados años, muy interesantes para el municipio de Sabiñánigo.

Así lo hemos entendido siempre desde el PAR. Criterios de administraciones superiores condicionaron su realización a una modificación de sus previsiones, que fue aceptada y que, en el curso de su tramitación, coincidió con la entrada en vigor de nuevas leyes de incidencia directa en este asunto y con la obligación de redefinir algunos aspectos. Con todos estos cambios, hacía falta revisar y corregir los acuerdos alcanzados inicialmente, a fin de obtener garantías de defensa de los intereses de todas las partes (en el caso del Ayuntamiento, los intereses de los vecinos de Sabiñánigo) y para evitar que pudieran surgir nuevos inconvenientes y asegurar que esta vez era la definitiva, que esos proyectos tan importantes iban a ser realidad.

Por esta razón, de carácter riguroso y positivo, el PAR planteó en octubre la necesidad de aplazar la resolución del Ayuntamiento de reinicio de la tramitación, hasta que en pocas semanas -un tiempo escaso, tras tanta espera- se dispusiera de los acuerdos o estipulaciones que aportaran esas garantías, ante la inseguridad de una decisión atropellada. Por esa razón de peso, frente a las prisas del grupo de gobierno y el alcalde, hicimos uso de nuestro legítimo derecho a no apoyar y a abstenernos sobre sus intenciones, y a la vez, poner en marcha las gestiones para lograr los objetivos que pretendemos y que valoramos plenamente asumibles por todos.

Como reacción, debimos leer sucesivos artículos y declaraciones con graves acusaciones, en una campaña contra el PAR. No vale la pena recordarlas, porque el tiempo y el cumplimiento de nuestro compromiso por buscar y ofrecer una solución rápida y razonable, han puesto a cada cual en su sitio. De ahí que hayamos guardado un prudente silencio. Ya está hecho. A pesar de que otros partidos hayan decidido ahora dejar nuestras propuestas sobre la mesa, volverán a debatirse al redactar los documentos finales. Siguen siendo válidas y hubiéramos acortado plazos, ya que lo aprobado, también con nuestro apoyo, es mejor que la premura inicial pero menos concreto que la solución ofrecida por el PAR que será retomada, sin duda.

De todas maneras, hoy, conviene señalar que toda esta situación pone de manifiesto la credibilidad que merecen ciertas actitudes o más bien poses, así como la responsabilidad de los comportamientos. Mirar por aquello que más conviene a los ciudadanos, procurar el máximo y fructífero entendimiento, hacer las cosas como se debe, ejercer los cargos con plena convicción de la función que debemos desempeñar, plantear las iniciativas que la sociedad demanda para el presente y el futuro, ser conscientes de las limitaciones que impone la representación democrática en minorías y mayorías, trabajar y trabajar… son requisitos indispensables para todo gobernante. En el PAR, nos los exigimos primero. Después, los exigimos a los demás, especialmente a quienes actualmente están al frente de las instituciones.

No hay ánimo de polémica sino de respeto a la verdad y cuando, ojalá pronto, veamos en desarrollo esas inversiones en nuestro municipio, como deseamos, quizá se escuche todavía el eco de los que gritaban contra el PAR “¡que viene el lobo!” y nuestra respuesta serena y eficaz: ¿quién teme al rigor feroz? en Sabiñánigo.

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