Relativa satisfacción en la D.O. Somontano frente a la reforma de la OCM del vino

El Consejo de Ministros de Agricultura de la UE han celebrado varias reuniones durante esta semana, que han tenido como conclusión la aprobación del reglamento por el que se establece la nueva OCM del Vino, que cambia de un sistema basado en medidas de regulación de mercado a uno nuevo dirigido a la mejora de la competitividad. Como dato importante, cabe citar que España se sitúa como tercer productor de vino de la UE, y se consolida como el principal receptor de la OCM del vino con más de 31 % y unos 420 millones de euros. Mariano Beroz, presidente del Consejo Regulador de la D.O. Somontano, comenta que “se ha obtenido lo que se esperaba” y están “más o menos satisfechos”.

Las medidas elegibles de esta cantidad de dinero, conocida como “sobre nacional”, se amplían con todas las medidas solicitadas por España con el objetivo de estabilizar la renta de los viticultores, fomentar procesos de producción respetuosos con medio ambiente, mejorar la calidad y la competitividad, y prevenir de forma eficaz situaciones de crisis.

Otro de los aspectos que más preocupaban a la D.O. Somontano era el referente al de la liberalización de las plantaciones. Según la nueva OCM, se retrasa dicha liberalización de plantaciones, prevista para el 2010, hasta el 2015. A partir de esa fecha, las Denominaciones de Origen españolas pasarán a mantener los derechos de plantación. Beroz califica esta decisión de “regular, porque se sabía que era irreversible, pero estas medida se va a recurrir para que queden acotadas sólo en algunas Denominaciones de Origen”.

Las Denominaciones de Origen y las Indicaciones Geográficas se refuerzan, simplificando las nuevas categorías de protección, y se ofrece la posibilidad del reconocimiento de los Consejos reguladores de éstas como Organizaciones Interprofesionales en el sentido del reglamento de la OCM. Esta medida se considera desde la D.O. Somontano como “muy buena, porque da la capacidad de defender el modelo de comercialización de Europa”.

El punto que habla sobre el arranque de cepas deja de ser el punto central de la Reforma para convertirse en una medida de carácter social y, a petición de España, el periodo de arranque se reduce de cinco a tres años. Del mismo modo, se elevan las primas hasta un 20 % sobre las actuales.

Otro de los apuntes relevantes de la nueva OCM es que se han conseguido ayudas directas para los agricultores, dentro del régimen de pago único.

Por otro lado, y a petición de España, se recogen todas las medidas solicitadas para estabilizar la renta de viticultores, fomentar procesos de producción respetuosos con el medio ambiente y que mejoren la calidad de los caldos.

Con esta reforma de la OCM se posibilita la financiación de medidas de promoción en mercados de países terceros. España destinará el presupuesto previsto de más de 32 millones de euros anuales para la promoción.

Otro de los puntos a destacar es la concesión de un alto grado de subsidiariedad a los países productores, para decidir la política a aplicar según sus necesidades particulares y regionales.

En el tema referente a la mejora de la competitividad del sector, se reconoce de forma explícita la participación del sector, a través de sus organizaciones de productores.

Por último, España solicita a la Comisión Europea que armonice el etiquetado del vino.

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