El Retablo de la Adoración de los Reyes, a la vista de todos

Este viernes, el Obispado de Huesca va a presentar el retablo de la Epifanía, de Damián Forment. Se trata de una pequeña obra de artes, que normalmente se conserva en la pequeña capilla del Sacramento, situada en la parte posterior del retablo mayor de la Catedral, a la altura del Óculo. En estas Navidades, esta imagen fue elegida por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre para divulgarlo en el sello de Navidad, con un valor de 0,30 euros. A partir de este viernes, podrá contemplarse en la Catedral y, posteriormente, en el Museo Diocesano.

Este pequeño retablo está dedicado a la Adoración de los Reyes Magos, cuya iconografía representa siguiendo los modelos de Durero y de Gil Morlanes el Viejo, quien en el retablo del castillo-Abadía de Montearagón también representa la misma composición, aunque de inferior calidad artística. El autor de esta obra fue Damián Forment quien lo realizó en unas fechas que estarían entre 1520 y 1525 en alabastro policromado, sobre todo en decoración en oro. Posiblemente fue la obra con la que pudo concurrir para que el cabildo catedral de Huesca le encargara por esas mismas fechas el retablo mayor de la catedral.

La calidad de la obra es excelente, así como el estado de su conservación. El retablo tiene pequeñas dimensiones (82 x 71), es de alabastro y está incrustado en una mazonería de madera elegantemente trabajada con columnas abalaustradas a los lados, que tiene gran semejanza con la de Mantenga en su lienzo de la Dormición de la Virgen en el Museo del Prado de la misma época.

Es una obra correspondiente al renacimiento, donde los Reyes Magos aparecen con ricos atuendos, portando en sus manos las vasijas que contienen los regalos que le ofrecen al Niño Dios, que sostiene la Virgen con la presencia de San José el buey y la mula. El portal de Belén ha sido reemplazado, dentro de las modas de la época por un pórtico clásico con una minuciosa decoración renacentista, en la que no falta el resto de la comitiva de los Reyes, que en perspectiva escultórica se representan también con los camellos.

Esta obra habitualmente se conserva en su emplazamiento original, en la pequeña y elegante capilla del Sacramento situada en la parte posterior del retablo mayor y a la altura del Óculo, a donde se accede por una elegante escalera renacentista desde la sacristía. La razón de colocar la Eucaristía en zona tan a desmano y aislada era para evitar robos, sacrilegios y expolios.

En estas navidades este retablo fue elegido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre para divulgarlo en el sello de Navidad con un valor de 0,30 €, solicitud a la que los responsables del cabildo catedral y del Patrimonio de la Diócesis gustosamente accedieron.

Ahora creen conveniente exponerlo en la catedral en estas fechas de Navidad para que los cristianos y público en general que acceden a la catedral puedan contemplarlo y disfrutar de esta pieza de nuestros antepasados que expresa la fe y cultura de cuantos nos precedieron y que ahora nosotros conservamos y valoramos.

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