Un Palacio para no verlo

Luis Laiglesia

 

Como dice un amigo mío, “Los errores urbanísticos son para siempre” y el caso del que quiero hablarles es un ejemplo de ello.

 

Estos días podemos ya ver la estructura exterior del Palacio de Congresos y Exposiciones de Huesca con su iluminación incluida. Más allá de los desfases presupuestarios de los que tanto se habla, yo quería llamar su atención sobre el edificio y su espectacularidad, en especial de noche. Lo es cuando se mira desde la calle Teruel, prácticamente desde la vía del ferrocarril, y lo es cuando se hace desde la Avenida de los Danzantes. El tandem Lafuente-Beneytez ha conseguido en este capítulo un sobresaliente.

 

Se supone que cuando se ejecuta una obra de estas dimensiones es para mostrarla y para que sirva de escaparate; para que actúe como elemento de referencia de una ciudad. Pues en Huesa no, en Huesca el insaciable interés especulativo que ocupa al sector de la construcción en connivencia con técnicos y políticos municipales del más variado signo, va a hacer que el Palacio de Congresos se quede encajado entre moles de ladrillo, cemento y hormigón y hurte la visión del proyecto más costoso que nunca haya ejecutado la ciudad de Huesca.

 

Les invito a que desde la calle Teruel, en su confluencia con la calle Zaragoza, observen estos días la perspectiva del Palacio y que vuelvan a hacerlo en un par de meses cuando hayan subido los cinco pisos de un gran bloque de viviendas que se construye justo delante del mencionado inmueble, porque entonces solo verán una promoción de pisos más.

 

Pero aun diré más, les puedo asegurar que con el criterio urbanístico imperante en el Ayuntamiento de Huesca, en el que pesa, y de qué manera, el interés del negocio de la construcción, pronto perderemos la perspectiva que nos ofrece el Palacio desde la Avenida de los Danzantes.

 

No he hablado del asunto con los arquitectos del Palacio, pero me imagino que no les debe hacer nada de gracia. Y esto, como dice mi amigo, “Es para toda la vida”.

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