La 'sequía climática' y la 'estructural', de nuevo protagonistas en el agro

Los agricultores y ganaderos de la provincia de Huesca han vivido un año 2007 convulso, y casi ya no es noticia porque se van sucediendo los ejercicios en los que la sequía climática, la estructural, la incertidumbre administrativa, la diferencia entre precios de origen y en destino, la crisis ganadera,... son protagonistas.

No nevó en la campaña 2006-2007 (sí que lo hizo al final de la temporada); eso provocó mucho nerviosismo; la primavera fue especialmente lluviosa, incluso hubo que soltar sobrantes de agua. La campaña de cereal fue aceptable, con precios por encima de lo habitual.

El problema comenzaba con la falta de lluvia (tanto en verano como en el otoño). Los embalses han llegado a final de año con un déficit de agua cifrado en 500 hectómetros cúbicos.

A ello se suma lo que las comunidades generales de regantes llaman sequía estructural, esto es, la falta de más obras de regulación en los ríos de la provincia de Huesca.

El Ministerio de Medio Ambiente presentaba hace unos días un cronograma: El Biscarrués de 35 hectómetros cúbicos estará terminado en noviembre de 2011; San Salvador, en agosto de 2012; el recrecimiento de Yesa, en mayo de 2013; y las balsas de regulación interior en Riegos del Alto Aragón, en diciembre de 2014.

Ha sido un año en el que se ha hablado mucho de la crisis ganadera, con el cierre de numerosas explotaciones. Se ha criticado en repetidas ocasiones el agravio comparativo que se produce entre los requisitos que tienen que cumplir los ganaderos de la provincia de Huesca (sanitarios, veterinarios, de transporte,...) frente a la ausencia de control respecto a las importaciones de terceros países (con costes de producción muy por debajo de los españoles).

Comentarios