Cartas al director : ¿ El crecimiento económico es humanizador?

Iñigo Aramendi Avendaño

Los Verdes - Huesca

Hace ya algún tiempo que venimos observando la creciente excitación levantada en torno al proyecto Gran Scala. Con algunas excepciones, casi todo el mundo da por hecho, como decía un habitante de los Monegros por televisión, que “nos ha tocado la lotería”. Este entusiasmo por el proyecto se debería relacionar con el I Congreso Económico de la CEOS-CEPYME que se ha celebrado en Huesca y cuyo lema ha sido “Emprender y Crecer”. Dicho de otro modo, toda aquella iniciativa económica que se emprenda será buena porque traerá crecimiento económico. Este es el paradigma en que nos movemos y que es incuestionable. Hay que crecer: más población, más consumo, más producción, más comercio... Se da por supuesto que el desarrollo económico, el crecimiento, es lo que nos trae bienestar y seguridad. Y, entonces, en este paradigma, nadie con talento puede poner en tela de juicio un proyecto como el de Gran Scala. ¿Cómo criticar un proyecto que va a generar tantos puestos de trabajo y que va a dinamizar la economía de toda una comarca y, en parte, la de Aragón y la del estado?

Al observar este proyecto, una primera mirada nos hace cuestionar el gasto en recursos naturales y energía, el impacto medioambiental y la precariedad del empleo que se genere. Sin embargo, desde Los Verdes-Huesca, pensamos que hay que mirar más al fondo. El proyecto Gran Scala es otro de los innumerables proyectos e iniciativas que se desarrollan en el esquema producción-consumo. Se produce para consumir y se incentiva el consumo para que haya producción. En este esquema se ha reducido a la persona a consumidora, es decir, a un sujeto pasivo definido por su ser consumidor. Y Gran Scala es más de lo mismo. Es otro paso más de un gran proceso de deshumanización. Es cierto que la sociedad, en su proceso de evolución, ha sido capaz de generar una economía que ha producido muchos bienes y servicios, pero hay que considerar que una economía que nos reduce a consumidores genera también males y perjuicios. Podemos pensar, por ejemplo, en el control que se tiene sobre los cereales, leche, etc. y el impulso desenfrenado de aparatos como teléfonos móviles. ¿Qué sentido tiene todo esto? Pues tiene todo el sentido del mundo en un paradigma centrado en el consumo, que no se plantea si aquello que se hace es más humanizador o no.

Por todo ello, Los Verdes-Huesca no vemos con buenos ojos el proyecto Gran Scala. Animamos a toda la ciudadanía a que se plantee si este proyecto es realmente un bien y un servicio o un mal y un perjuicio, aunque genere empleo y beneficios económicos. Y a tener presente que se trata de vivir siendo más y no teniendo más. El crecimiento que necesitamos se mide en términos de humanización y no económicos.

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