Un día cualquiera

Cristina Pérez Diego

Un día como hoy en cualquier otro punto de la tierra; con otro calendario y en otra estación del año; con otra cultura, con dioses diferentes y con un presente más cargado de pasado o lleno de futuro. Aqui es uno de enero, allá será un día cualquiera, sin grandes ni pequeños fastos , no más que los necesarios que marquen la rutina. Aquí, ayer, todo se llenó de colorines , de brindis, de deseos cargados de intereses privados y, quizá, alguno de interés general. Seguramente hoy , todavía, perdure el eco de alguno de esos deseos que, mañana, ya pasarán a la memoria de donde los rescataremos otra vez para el final de este año.

Para millones de seres humanos, este día donde estrenamos hoja de calendario, estará siendo un día cualquiera . Incluso es probable que anden mirando hacia este punto del planeta de donde han saltado tantas chispas. El ruido de las copas y de las campanadas no habrán silenciado, sin embargo, los otros ruidos que no anuncian nada bueno. Hoy el sol sigue alumbrando a este lado, mientras que en el otro reina la luna. Poco habrá cambiado de ayer a hoy; la tierra sigue moviéndose alrededor del sol, cada día como una cura de humildad eterna por si, alguna vez, se había creido la reina del universo.

Pero, a pesar de todo y por algún motivo , cuando ayer se lanzaron tantos deseos al aire, en el fondo, muchos corazones lo hacían con la esperanza de que, quizás, se van a cumplir. Sin esa chispa de esperanza sería dificil seguir adelante. A pesar de todo, en estas ocasiones hasta el más escéptico, tiene un momento de duda donde llega a creer que no todo está en manos del hombre.

Un día cualquiera como el de hoy lo firmaría cualquiera que, a pesar de los movimientos de la tierra, vive siempre en la sombra del mundo.

Feliz año

Comentarios