Los ocultos intereses del himno

Luis Laiglesia

 

La última ocurrencia es ponerle letra al himno Español, o más bien a la Marcha de Granaderos, asunto impropio de una composición de este tipo, dicen los musicólogos.

 

No sé lo que se persigue con ello; si reavivar el antiguo, casposo y rancio espíritu patrio o que alguna entidad de tipo privado siga recaudando para repartir a su libre albedrío los derechos que la letra del dichoso himno genere, porque podrían ser millones de euros, se lo aseguro.

 

A mí, ¿qué quieren que les diga? Aunque sólo me tocó tener conciencia de los últimos días del dictador, como muchos, tuve que cantar cada lunes y viernes la letra del himno y en más de una ocasión el Cara al Sol al izar y arriar bandera durante mi preadolescencia. No recuerdo aquellos momentos precisamente con orgullo, y este empecinamiento de unos pocos de poner letra a la Marcha de Granaderos me ha devuelto recuerdos y sensaciones que tenía olvidadas.

 

Pero aún recelo más de la idea, cuando escucho que detrás de la misma aparece la Sociedad General de Autores, esa entidad privilegiada de este país que ha conseguido que un gobierno que yo creía serio, se haya plegado a sus intereses privados por un puñado de firmas que respaldaron al candidato Zapatero en su día. Digo esto porque la SGAE ha conseguido distribuir como le viene en gana entre sus asociados un impuesto que va a recaudar el gobierno después de imponer el canon digital. Por lo menos podía decidir Hacienda a quién va a parar nuestro dinero. Pero lo dicho, la firma de cuatro dirigentes de la citada sociedad pesa mucho, igual que pesan otras firmas del mismo corte en Huesca. Aunque de eso hablaremos otro día.

 

Volviendo al asunto del himno, me parece inoportuno, incluso el momento, a unos meses de las elecciones.

 

Si hemos estado sin letra patria durante 30 años, les aseguro que no pasará nada porque nuestros deportistas sigan sin poder cantarlo a los cuatro vientos. Y si no, que lo tarareen, o que lo bailen y que también la SGAE recaude el canon correspondiente por derechos de coreografía.