Aragón se sitúa entre las siete primeras CC.AA. en donaciones de órganos

José Ignacio Sánchez, coordinador de trasplantes de la Comunidad Autónoma de Aragón, ha afirmado que el 2007 ha sido un año de “récord histórico” respecto a las cifras alcanzadas en donaciones de órganos: 1550 en toda España, de las cuales 52 se han producido en Aragón. Aunque a primera vista puedan parecer “números fríos”, hay que tener en cuenta que es el doble de lo que se dona desde cualquier país de Europa o Estados Unidos. Las 52 donaciones en Aragón sitúan a la Autonomía entre las siete primeras comunidades, con un nivel de donación de 40’11 donantes por millón de población; la media en España es de 34.

Respecto a las provincias de Aragón, Zaragoza se sitúa en el primer lugar, ya que, a pesar de congregar a un mayor número de población, cuando una persona muere en condiciones de ser donante, en la mayoría de los casos, ha sido trasladada a los centros hospitalarios de la capital aragonesa. Las donaciones en la provincia oscense se realizan en el Hospital de San Jorge, y en la turolense en el Hospital Obispo Polanco.

Como explica Sánchez, “en este trabajo se juega a contra reloj”, porque se necesita gran rapidez para transportar los órganos desde el lugar de la donación hasta el hospital donde se vaya a realizar el transplante. Los órganos viajan por tierra y aire, según la prisa que corra la operación porque, por ejemplo, en el caso del corazón, “ha de realizarse antes de cuatro horas”.

En el caso de que la muerte de la persona donante sea repentina, y sucediera, por ejemplo, en un municipio de la provincia de Huesca, el responsable de donaciones del Hospital de San Jorge se pondría en contacto con la Organización Nacional de Transplantes, y también con la Coordinación Autonómica de Transplantes y, recabaría el consentimiento por parte de la familia del fallecido, además del consentimiento de un juez en el supuesto de que la persona hubiera fallecido de forma violenta o en extrañas circunstancias. A partir de ahí, se pone en marcha un mecanismo complejo, y en el que pueden llegar a intervenir unas 100 personas entre personal sanitario y personas entregadas del transporte, la policía que acompaña a las ambulancias... en definitiva “una cadena de personas muy bien preparadas para que se ponga en marcha este procedimiento y se aprovechen al máximo todos los órganos”.

Cuando se recibe una donación, el mecanismo que se pone en marcha para realizar el transplante es el siguiente: se informa a la Organización Nacional de transplantes, donde tienen una lista de todos los enfermos del país que necesitan un órgano. Lo primer que se valora es si alguna persona se encuentra en la zona de “urgencia 0”, es decir, que sufre una enfermedad tan grave que si no se le realiza el transplante antes de dos días corre peligro de muerte. Por ello, el órgano donado, independientemente de su lugar de origen, es enviado al hospital en el que se encuentra esa persona. En caso de no existir esta necesidad, el transplante se desarrollará a la persona que dentro de la CC.AA. en la que se ha producido la donación que más lo necesite, y que más compatible sea con el órgano en cuestión (se valora la edad, el grupo sanguíneo, el tamaño, el peso...).

Respecto a las listas de espera de personas que esperan un trasplante, en Aragón, comunidad “con importante generosidad en este aspecto”, las listas son “muy cortas”. Aragón cuenta con más de un 1.200.000 habitantes, de los que alrededor de 6 esperan un transplante de hígado y más o menos 4 que necesitan un corazón. El tiempo que esperan para ser operados ronda los dos meses en hígado, frente a los seis meses que se espera en comunidades como Madrid o los 12 que de EE.UU.

Las personas que estén interesadas en donar sus órganos han de saber que la última palabra siempre la tiene su familia, así que Sánchez aconseja dejar informados a los allegados de esta voluntad, a no ser que lo deseen dejar escrito y firmado ante notario.