"Se caen" dos de las cinco balsas internas de Riegos

Sede Riegos del Altoaragón

Riegos del Alto Aragón vive una semana de asambleas informativas, en las que se habla tanto de la escasez de agua embalsada como de la evolución administrativa de las obras de regulación pendientes (el embalse de Biscarrués, de 35 hectómetros cúbicos; y las cinco balsas de regulación interna, que suman una capacidad de 328 hectómetros cúbicos). Se ha llegado a estas asambleas con la noticia de que dos de las cinco balsas "se han caído", por la imposibilidad técnica de llevarse a cabo (son Valdeparadas y ahora Agua Baja).

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Las localidades de Robres este lunes y Villanueva de Sijena, en el salón de actos de la comunidad de regantes, este martes acogen sendas asambleas informativas. La cita es a las 19:30 horas.

Yolanda Gimeno, técnico de Riegos del Alto Aragón, habla de estos encuentros como oportunidad de tener un contacto directo entre responsables de la Comunidad General y los regantes.

El jueves, 31 de enero, se celebrará la asamblea general ordinaria de Riegos del Alto Aragón (a las 10:00 horas en primera convocatoria, y a las 10:30 en segunda).

Riegos sufre una situación peor que la vivida en 2005, el peor año de los últimos 50 desde el punto de vista hidrológico y agronómico. Hay en la actualidad un 20 por ciento menos de reservas hídricas que entonces.

En cuanto a las obras de regulación pendientes, el Ministerio de Medio Ambiente trabaja en los proyectos de embalse en Biscarrués, y en las balsas de regulación interna en Almudévar y Alcanadre. Respecto a las otras tres balsas, en su día se desestimó la ubicación de Valdeparadas (Leciñena, al sur de Tardienta y Torralba de Aragón); ahora el Instituto Aragonés del Agua ha dado luz verde a la construcción de Valcabrera (en Ontiñena-Ballobar), con una capacidad de 55 hectómetros cúbicos, y ha desestimado la balsa de Agua Baja (a lo largo de la Acequia de La Violada, zona El Temple-Ontinar de Salz-Leciñena). Se pretende que la nueva ubicación para esta última balsa no difiera mucho de la inicialmente prevista, como reconoce el director del Instituto Aragonés del Agua, Rafael Izquierdo.