Las políticas activas de empleo tienen una repercusión positiva tanto en la economía como en el conjunto de la sociedad aragonesa

Según un estudio elaborado por el Grupo ADETRE (Análisis Dinámico Espacio-Temporal de la Realidad Económica) de la Universidad de Zaragoza, en colaboración con el Instituto Aragonés de Empleo, Aragón registra un importante dinamismo en la creación de empleo. Esto, unido a las bajas tasas de paro, ofrece un escenario mejor que el que registran comunidades autónomas vecinas. Sin embargo, según este mismo estudio, hay ciertos aspectos que podrían ser mejorados como, por ejemplo, las bajas tasas de actividad y ocupación femenina, la persistencia del paro de larga duración y las cifras de desempleo de las personas mayores de 45 años.

 

El estudio “Valoración del Impacto Económico y Social de las Políticas Activas del INAEM”, que ha presentado el consejero de Economía, Hacienda y Empleo, Alberto Larraz, acompañado por la directora gerente del INAEM, Ana Bermúdez, y el autor del estudio, Marcos Sanso, recoge la valoración de los efectos económicos y sociales que las políticas activas del mercado de trabajo han tenido en Aragón a lo largo de los últimos años. El documento contiene, como principal aportación, una evaluación estrictamente técnica del impacto que las políticas tienen sobre los individuos que se benefician de ellas así como la repercusión que estos beneficios individuales representan para la economía aragonesa en su conjunto.

 

El Instituto Aragonés de Empleo (INAEM), organismo dependiente del Departamento de Economía, Hacienda y Empleo, ha ido asumiendo desde su creación las competencias en la gestión de las políticas activas de empleo en Aragón hasta alcanzar, en 2008, un presupuesto de 89.909.035 ¬ destinado a Políticas Activas de Empleo.

 

Las dificultades de acceso al mercado laboral que sufren determinados colectivos exigen un compromiso de los poderes públicos y de los agentes sociales para apoyar la plena integración sociolaboral de estos colectivos a través del empleo ordinario.

 

Políticas Activas

Las políticas activas de empleo en España vienen definidas en buena parte por las líneas y directrices generales que introduce la Estrategia Europea para el Empleo. Sus pilares básicos giran en torno a tres ejes que se redefinieron en el año 2005 con el relanzamiento de la Estrategia de Lisboa:

1. Atraer a un mayor número de personas al mercado laboral para incrementar la fuerza de trabajo, con objeto de paliar los efectos del envejecimiento de la población.

2. Mejorar la capacidad de adaptación de los trabajadores flexibilizando el mercado laboral.

3. Invertir en capital humano mediante la educación y la mejora de competencias y habilidades.

 

Las políticas activas de empleo se estructuran, por tanto, en tres grandes líneas de actuación, todas ellas dirigidas a ajustar la oferta y la demanda:

 

-Las encaminadas al desarrollo de un buen sistema de intermediación entre oferta y demanda

-La promoción del empleo, mediante el fomento en la creación de nuevas empresas y puestos de trabajo y la integración en el mercado de colectivos con riesgo de exclusión.

- Las que tiene por finalidad mejorar la formación de los trabajadores y su adaptación a las nuevas técnicas en cada una de las ocupaciones que demanda el mercado laboral.

 

Los resultados se miden por lo general en términos de probabilidad de salir del desempleo y del mismo modo nos proporcionan información sobre el perfil de los participantes en las políticas activas.

 

Así, en el epígrafe de Formación para el Empleo, el perfil más habitual de los participantes nos muestra que:

 

Las mujeres tienden a participar más que los hombres, al igual que las personas con discapacidad y los parados de corta duración. Además de ello, los jóvenes y los trabajadores con mayor nivel educativo tienden a participar en mayor medida. Y, en cuanto a factor geográfico, si bien la distribución es bastante homogénea, Huesca aparece como la provincia con mayor propensión a la formación.

 

En cuanto a probabilidad de dejar el desempleo, si bien en un primer momento se parte de un valor negativo al estar las personas involucradas en el proceso de formación, a partir de la finalización de los cursos el diferencial se eleva por encima del 4% para las personas que han seguido programas de formación, frente a los que no han participado. Este valor se mantiene en el tiempo de forma estable, oscilando entre el 4 y el 5%, alcanzando incluso el 6% a los 18 meses. También se ha demostrado que en el nivel funcional, la formación tiene un efecto muy positivo en el proceso de contratación o emparejamiento, aumentando un 25% el efecto de los demandantes.

 

El perfil más habitual entre los usuarios de los servicios de Intermediación Laboral pone de manifiesto que contrariamente a lo que sucedía en Formación, las mujeres suelen participar menos, así como los discapacitados. Los parados de larga duración igualmente acuden menos, y en cuanto a ubicación geográfica suelen participar más los demandantes de empleo de Zaragoza.

 

Los resultados obtenidos muestran que durante el primer trimestre los trabajadores que utilizan los servicios públicos de Intermediación tienen un 35% más de probabilidad de salir del paro que los que no lo hacen. Esta diferencia se reduce conforme pasa el tiempo, pero se mantiene estable en un 10% a largo plazo.

 

En cuanto a las políticas de Promoción de Empleo, tercer eje sobre el que pivota la actividad del Instituto Aragonés de Empleo, y debido a la particularidad de estos programas, lo que se mide es la capacidad de los beneficiarios de mantener su puesto de trabajo a lo largo del tiempo, es decir la probabilidad de seguir empleado tras beneficiarse de un programa de estabilidad en el empleo. Se han valorado en el estudio la promoción de la contratación estable y la promoción mediante contratos por obra en corporaciones locales. El perfil de los usuarios nos indica que la probabilidad de participación de la mujer es menor en este tipo de programas, lo que pone de manifiesto que son positivas las políticas que tratan de aumentar su participación. En cuanto a distribución geográfica en el primero de los programas se benefician en mayor medida los trabajadores de Zaragoza y con un nivel educativo superior, mientras que en segundo son las zonas rurales las más beneficiadas. En ambos programas el hecho de percibir algún tipo de prestación o subsidio incide en una participación menor.

 

En cuanto a los resultados, en el primero de los programas (contratación estable) la diferencia en la probabilidad de seguir empleado según se haya recibido o no beneficios en la promoción se sitúa por encima del 10% en el primer trimestre y a largo plazo se mantiene sobre el 2,5%. En el segundo programa los resultados indican que el valor inicial promedio es del orden del 50% en el primer trimestre y que a largo plazo se estabiliza en torno al 10%.

 

Si lo que se analiza es la repercusión que estas políticas tienen, no sobre el individuo, sino sobre la economía y la sociedad aragonesa, se ha producido una evolución muy positiva sobre todo desde el año 2003 al 2005: si en 2003 el gasto en las políticas de formación e intermediación agregadas era igual a lo que se producía, ya en 2005 por cada euro de gasto se obtiene un beneficio en la producción de 1,5. Este resultado constituye una medida no solo de la eficacia sino de la eficiencia en cuanto a las inversiones efectuadas en este periodo de tiempo.

 

Por último, algunas cifras relacionadas con la gestión realizada por el Instituto Aragonés de Empleo durante el año 2007 dan una idea del alcance de sus actividades:

 

-64.435 demandantes inscritos en la red de oficinas de empleo, desempleados y ocupados

-495.337 contratos comunicados

-215.951 colocaciones de demandantes inscritos

-258.117 acciones realizadas para mejorar la ocupabilidad de los demandantes inscritos

-3.010 acciones de motivación y asesoramiento para el autoempleo

-32.248 consultas atendidas desde el Servicio de Atención Telefónica

-27.681 alumnos en 1.802 cursos de formación impartidos y un total de 319.143 horas de formación

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