La cuenca del Ebro alcanza la situación de emergencia por la sequía

La Comisión Permanente de Seguimiento de la Sequía declaraba este lunes la situación de emergencia en la cuenca del Ebro; la sequía provoca que no esté asegurado el riego de los cultivos de verano (maíz, arroz y alfalfa) en los dos grandes sistemas de la provincia de Huesca: Riegos del Alto Aragón y Canal de Aragón y Cataluña. Sí está asegurado el abastecimiento de agua de boca para poblaciones de tamaño grande y mediano; así mismo para los cultivos de invierno (cebada y trigo).

José Luis Alonso, presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), apunta que se ha de activar el Decreto de la Sequía, con una decena de medidas. Una de ellas, para poner un ejemplo, reducir caudales en las sueltas de agua desde los embalses.

En la Comisión Permanente de Seguimiento de la Sequía se apuntaba que estamos ante uno de los peores años de los últimos 100 ejercicios. Esta Comisión está formada por representantes de la CHE, Ministerio de Medio Ambiente, Comunidades Autónomas, usuarios de la cuenca, ecologistas, organizaciones empresariales, sindicatos y entidades locales.

La situación de los embalses no ha variado respecto a hace una semana, si acaso hay que destacar la disminución en las reservas hídricas de Barasona y de Santa Ana (en el sistema del Canal de Aragón y Cataluña). En cuanto a nieve en el Pirineo, la situación tampoco está boyante; además, habrá que esperar a ver cómo se desarrolla el deshielo.

Los embalses cuentan en el momento presente con muy poca agua almacenada; están muy lejos de la situación ideal para las fechas en las que nos encontramos, a pocas semanas del comienzo de la campaña de riego. Vadiello cuenta con 8,5 hectómetros cúbicos de agua, está al 55 por ciento de su capacidad total de almacenamiento. La Sotonera está al 37%; El Grado, al 74; Mediano, al 29; Barasona, al 40; Canelles, al 17; Santa Ana, al 38 por ciento.

Los ganaderos de la provincia de Huesca afrontan una difícil recta final del invierno y comienzo de primavera, debido a que hay problemas de pastos (con pocos nutrientes). Los ganaderos tienen que realizar aportes de alimentación suplementarios, con el coste de producción que esto supone.

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