El acusado del crimen de Aler no acude al juicio y se mantiene en fuga

El francés Walter Carvajal no compareció en la Audiencia de Huesca para ser juzgado por un jurado popular como presunto autor del asesinato de un ciudadano holandés en el núcleo oscense de Aler, y comunicó a su letrada su decisión de mantenerse en fuga "hasta que se haga justicia". El acusado, contra el que el tribunal oscense dictó el pasado mes de enero una orden internacional de búsqueda y captura al no comparecer en el juzgado de Zaragoza al que debía acudir hasta la fecha del juicio, fue condenado en abril de 2006 a 18 años de cárcel por el asesinato de Johannes Everardus Engel en 2004.

La sentencia, en respuesta a un recurso de la defensa, fue anulada el año pasado por el Tribunal Supremo, que ordenó repetir el juicio al entender que no se había motivado suficientemente el agravante de alevosía en el asesinato ni el tipo agravado del delito de tenencia ilícita de armas que le imputó el jurado.

Explicaciones por teléfono

Carvajal, que fue puesto en libertad al superar el plazo máximo de tiempo previsto para un preso preventivo, se puso en contacto telefónico con su letrada, la abogada Carmen Sánchez, unos minutos después de la hora fijada para la celebración de la vista, a fin de explicar a la prensa, a través de ella, sus motivos.

A través del teléfono móvil de su abogada, el acusado explicó, según Efe, que "nunca" obtuvo justicia a lo largo del proceso abierto en torno al crimen, y que eso le llevó a llevar a cabo en prisión dos huelgas de hambre.

Comentó que en el juicio en el que fue condenado se "ocultaron pruebas" y no comparecieron todos los testigos de los hechos, entre otros, uno que, según afirmó, "lo vio todo y fue tapado porque sabe lo que pasó en realidad".

"En defensa propia"

Admitió que mató a su víctima pero que fue en "defensa propia" y con la única intención de no ser objeto de una agresión, subrayando al tiempo que disparó "para vivir y no para matar".

Carvajal aseguró, asimismo, que no creía que hubiera "garantías" para obtener "justicia", y expresó su intención de regresar a España "cuando se sepa lo que pasó".

Al tribunal sí que compareció la esposa del fallecido, Katia Koetsier, que incidió, en declaraciones a los medios de comunicación, en la "frustración" que había supuesto para ella y los familiares directos de la víctima la excarcelación del acusado después de ser condenado por un jurado.

Consideró "no razonable" la situación creada a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo que anuló el primer juicio celebrado contra el acusado, ya que "la justicia ya estaba hecha en ese momento, y ahora no la hay".

Expresó su "poca esperanza" en obtener una resolución justa por la muerte de su marido y calificó de "lógico" que el acusado, una vez puesto en libertad, no regresara para ser juzgado de nuevo por asesinato.

Por su parte, la letrada de la defensa responsabilizó a la Administración de Justicia de la "anómala" situación creada, al no acelerar los tiempos para la celebración de un nuevo juicio contra el acusado.

"Le piden 27 años de prisión -añadió la abogada en relación a su cliente- y él no viene; ¿y de quién es la culpa esto? probablemente de la Administración de Justicia", y de lo que denominó un "funcionamiento anormal" de sus recursos.

Otras fuentes jurídicas expresaron su preocupación ante la línea jurisprudencial creada por el Tribunal Supremo con su sentencia, que podría motivar la repetición de otros juicios en los que se consideraran "poco motivados" algunos aspectos del veredicto.

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