Cartas al director : El cáncer no es centralista

Eduardo Pueyo Salamero

Candidato de CHA al Congreso por el Alto Aragón

La radioterapia es una de las técnicas avanzadas que se pueden utilizar en el tratamiento de tumores cancerosos y, según datos de la Asociación Española Contra el Cancer (AECC), seis de cada diez personas con enfermedades tumorales reciben radioterapia como parte importante de su tratamiento oncológico, bien de forma exclusiva, bien asociada a otras modalidades.

De acuerdo con los estándares mínimos que recomienda la Asociación Española de Radioterapia y Oncología (AERO) debería haber al menos una máquina por cada 200.000 habitantes o fracción, lo que significa que debería haber 6 en Aragón, que cuenta con una población de 1.295.215 habitantes.

Actualmente las dos máquinas que posee el SAS para radioterapia externa están en la ciudad de Zaragoza y una de ellas plantea constantes problemas de averías como consecuencia de su antigüedad, por lo que las personas con enfermedades tumorales de las comarcas del Alto Aragón deben hacer largos desplazamientos hasta Zaragoza o ser remitidas a hospitales de Pamplona o Lérida.

El pasado 5 de febrero la Comisión de Sanidad aprobaba por unanimidad a propuesta de CHA el “Iniciar las gestiones necesarias para que el Sistema Público Aragonés de Salud, pueda contar, con la mayor brevedad posible, con seis aceleradores lineales, de acuerdo con los estándares asistenciales mínimos que recomienda la Asociación Española de Radioterapia y Oncología para los servicios de oncología radioterápica”.

La sorpresa mayúscula vino cuando el PSOE y el PAR votaron en contra de la segunda parte de la iniciativa parlamentaria en la que se solicitaba “Realizar las gestiones necesarias para que, con la mayor brevedad posible, las provincias de Huesca y de Teruel puedan contar, cada una de ellas, con un acelerador lineal para tratamiento oncológico, dentro del Sistema Público Aragonés de Salud, mejorando el acceso a las prestaciones de atención a la salud en condiciones de igualdad efectiva y garantizando una adecuada distribución territorial y sectorial de los recursos sanitarios.

¿Es mucho pedir que una de las máquinas de radioterapia externa se ubique en el sector sanitario del Alto Aragón? ¿No sería incluso razonable que de las seis máquinas una se ubicara en el Hospital de Barbastro y otra en el de Huesca? ¿Considera razonable el PSOE-PAR que ciudadanos altoaragoneses con enfermedades tumorales, más sus acompañantes, tengan que recorrer en algunos casos cientos de kilómetros hasta Zaragoza para recibir su sesión de radioterapia?

El hecho de que el SAS pueda concertar con hospitales de Pamplona o Lérida no le exime del deber de dar una buena atención en la que se tenga en cuenta que no toda la ciudadanía aragonesa vive en Zaragoza, algo que el PSOE y el PAR seguro que considerarían una situación ideal. Los que creemos en Aragón y sus gentes, todas ellas, vivan donde vivan, nos queda mostrar nuestra nausea ante este tipo de política centralista y decimonónica.

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