Salto de obstáculos

Ana Sánchez Borroy

A estas alturas, parece claro que la elaboración de los presupuestos municipales ha sido este año un auténtico salto de obstáculos. Desde el pistoletazo de salida allá por el mes de noviembre hasta que las cuentas crucen la línea de meta en el pleno del próximo lunes.

El obstáculo más difícil de salvar ha sido sin duda la decisión de adelantar el final de las obras del Palacio de Congresos. Un obstáculo apto sólo para grandes escaladores. Por un lado, lógicamente, por el desembolso de dinero que supone: el alcalde de Huesca explicó el 26 de diciembre que el adelanto cuesta 1'6 millones y que hay otros gastos que se deben a "obras complementarias no previstas". Entre unas cosas y otras, el presupuesto del Palacio sube de los 24'2 millones de euros del año pasado (no del primer presupuesto) a los casi 30 previstos este año. Pero, además, porque sí, fue en diciembre cuando se decidió adelantar el final de las obras. En diciembre. A escasos seis meses del nuevo plazo marcado para la puesta en marcha del Palacio y cuando los presupuestos municipales ya estaban casi cuadrados.

Con el crédito, con el compromiso del Gobierno de Aragón de financiar un tercio del coste total del Palacio y no del coste inicial y con alguna pirueta, el área de Hacienda volvió a conseguir cuadrar las cuentas a duras penas.

Pero a otro nivel, ha habido más obstáculos. A sólo unos días del dictamen de presupuestos, el gobierno central deniega las ayudas que el área de Desarrollo había solicitado en concepto de reindustrialización, para urbanizar el aparcamiento de camiones. Y en el área de Urbanismo habían olvidado mencionar que había una parcela en el área 11 disponible para su venta, un error que al menos ha sido subsanado a tiempo.

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