Huesca tuvo una producción propia de cerámica en la época romana

El Museo de Huesca no cuenta solamente con las salas dedicadas a exposición. En sus laboratorios, un equipo de conservadores y arqueólogos, trabaja analizando todos aquellos restos hallados en las distintas excavaciones, que se han ido llevando a cabo en la ciudad, a lo largo de los últimos años, y que quedan en el museo en depósito. En estos momentos, se encuentran estudiando todo el material que apareció con motivo de la reconstrucción del edificio de la Diputación Provincial de Huesca en 1985.

Los restos allí aparecidos, junto con el descubrimiento de cientos de fragmentos cerámicos de lo que fue el testar de un alfar (los deshechos de las cerámicas y vasijas que se rompían) y que estaba ubicado en lo que hoy es la calle del Parque, han permitido establecer que existió producción propia en Huesca, así como un modelo de cerámica que es único de aquí.

Se trata de unos pequeños vasos, de unos 10-12 centímetros de altura. Una producción de paredes finas, con alta cualidad técnica. Su característica es que tienen dos asas y, sobre todo, una carita a cada lado, de diferentes formas (hombres con pelo o calvos, con barba o sin ella, mujeres o niños). Se aplicaba un pegote de pasta de arcilla a la jarrita, y con el molde, una especie de sello, se hacía la pequeña cara.

Esta cerámica se había comenzado a estudiar hace algunos años, pero el hallazgo de los restos del alfar y de un molde con el que se harían esos pequeños rostros, aplicados a los vasos, ha hecho concluir que Huesca contó con cerámica exclusiva.

El estudio de los restos que se conservan de la excavación de la Diputación Provincial también ha dado gratas sorpresas. Junto a las vasijas ya conocidas se han encontrado otros materiales, y se ha podido comprobar que la ciudad era más grande, más rica y más importante de lo que se pensaba, con unas producciones cerámicas lejanas y locales muy variadas, que aportan una nueva dimensión a lo que sería la ciudad romana y que deja claro que la sociedad oscense de la época era culturalmente muy rica.

Parece claro que el estudio de los restos arqueológicos permiten tener una idea muy aproximada de cómo fue la ciudad de Huesca. Los expertos están trabajando en el nivel de la época romana. Quedarán por estudiar los restos de la época musulmana y los de otras ocupaciones del siglo XII con los que, en su opinión, también podrá haber sorpresas positivas.

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