Blanco y en botella

Nuria Garcés

Deben de ser los feligreses de Huesca y Jaca más duros de convencer que los de Barbastro-Monzón. Mientras que Alfonso Milián, obispo de esta última diócesis dedica su última carta pastoral, bajo el título “Sigamos haciendo el bien”, al amor fraternal y a la Iglesia, Jesús Sanz posiblemente cree que los suyos son descarriados y que, a pesar de la nota de los obispos de la Conferencia Episcopal, necesitan una carta pastoral “extra” para abundar en la reflexión antes de las elecciones generales del próximo 9 de marzo.

Es fácil lanzar la piedra y esconder la mano. Habla en dicha misiva de cuestiones claramente políticas y asegura, por el contrario, que lo que hacen, “no se trata de una intromisión en el campo político, sino ofrecer una perspectiva moral”. Se queja don Jesús de la libertad de expresión que le niegan, pero habla abiertamente de la patética jerga, manifiesta vaciedad y terribles pretensiones… ¿de quién?. No lo dice, no se moja, pero lo adivinamos.

Y ya perdonarán, pero el colmo de la hipocresía llega cuando dice que los únicos que han pedido el voto para una formación política concreta no han sido los obispos. Es cierto, ellos lo han hecho a hurtadillas y con sobreentendidos. No hace falta, como el Obispo de Huesca y Jaca nos recomienda, preguntarle al musulmán. El musulmán, de forma abierta y valiente, ha dicho que hay que votar al PSOE.

Y verán, yo creo que los obispos, nuestro obispo, se la cogen con papel de fumar. Hablan de la defensa de la vida, y de la familia como Dios la pensó y nos la propuso, hablan de educación responsabilidad de los padres sin injerencias domesticadoras, de convivencia entre los pueblos de España, de la paz que no es moneda de cambio o de que la negociación política con el terrorismo no cabe en ningún Estado de derecho. Cuando nos insinúan a quién no votar, o a quien “botar”, todos seguimos viendo las mismas siglas. ¿Tanto cuesta ser valiente y decirlo? Blanco y en botella.

Comentarios