El Día Mundial del Riñón se centra este año en la enfermedad renal crónica

La jornada dedicada al Día Mundial del Riñón, una iniciativa que parte de las sociedades científicas de Nefrología, es una llamada de atención sobre la importancia del riñón y sus funciones, fundamentales en nuestra salud, y que sus alteraciones producen la enfermedad renal.

 

Los facultativos del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Miguel Servet han explicado qué es la enfermedad renal crónica, “hablamos de esta enfermedad cuando los riñones pierden sus funciones de forma progresiva, muchas veces sin producir síntomas, por lo que a esta situación se llega con frecuencia de forma silenciosa”. Afecta, en general, a un 10% de la población, en Estados Unidos alcanza el 13%, y el porcentaje aumenta hasta el 20% en los mayores de 60 años.

 

La enfermedad renal se define como la disminución de la función renal o por la presencia de alteraciones como la pérdida de proteínas en la orina, alteraciones del sedimento urinario o alteraciones radiológicas de forma persistente al menos durante tres meses. Constituye un problema de salud pública importante, ya que está asociada al riesgo y elevada morbimortalidad cardiovascular. En este sentido, los nefrólogos han destacado la importancia de la detección precoz y la coordinación entre los médicos de Atención Primaria y los de Nefrología, porque la realidad “es que en las fases tempranas es frecuente y fácil su tratamiento”.

 

Los grupos de personas con mayor riesgo de desarrollar una enfermedad renal crónica son aquellas con edad superior a 60 años, que padezcan hipertensión arterial, con diabetes, enfermedad cardiovascular previa o con antecedentes familiares con insuficiencia renal. En el tratamiento a estos pacientes es importante la atención especial al control de la tensión arterial, tratar de reducir las pérdidas de proteínas por la orina, un buen control de las alteraciones de los lípidos, como el colesterol, y un buen control metabólico de la diabetes mediante el seguimiento de sus marcadores analíticos.

 

Por otra parte, los médicos han destacado la necesidad de evitar ciertos agentes tóxicos para el riñón, como el uso de determinados antibióticos, los antiinflamatorios no esteroideos, “tan frecuentes hoy en día, incluso como automedicación”. Así, han subrayado la necesidad de que los medicamentos se tomen bajo estricto control médico.

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