Los agentes forestales denuncian falta de formación

retén, incendio

Los agentes forestales de UGT denuncian que el Departamento de Medio Ambiente vulnera sus derechos a la formación continua y a la actualización permanente de sus conocimientos y capacidades profesionales, tal y como viene reconocido en el Estatuto Básico del Empleado Público.

Califican de muy grave el agravio comparativo que sufren respecto al resto del personal del operativo, y la circunstancia de que desde 2003 la administración no ha organizado ningún curso de dirección de extinción de incendios para su colectivo, teniendo en cuenta que desde esa fecha se han incorporado nuevos agentes que dirigen cuadrillas y participan en extinción sin formación específica alguna.

Los agentes forestales son uno de los colectivos clave en el operativo de prevención y extinción de incendios forestales en Aragón, tanto por su experiencia en la dirección de cuadrillas forestales y otros elementos, como por su conocimiento del medio natural.

Un año más los Planes de Formación del Instituto Aragonés de Administración Pública no contienen ningún curso para ellos en materia de incendios forestales, a pesar de que este colectivo integrado por más de 350 profesionales, es el responsable técnico de la dirección de la extinción de los incendios y de todo el personal participante en el operativo en mas del 95% de estos sucesos.

Sin embargo, estos planes si que contemplan estos cursos para todos los ingenieros de su mismo departamento, así como 4 ediciones, con 20 plazas cada una, del curso “Investigación de incendios forestales” para el centenar de miembros de la Unidad del Cuerpo de Policía Nacional adscrita a nuestra CCAA.

Los forestales de UGT quieren llamar la atención sobre el hecho de que, independientemente de las competencias de la Policía Nacional, la investigación de las causas de los incendios forestales es, por ley, competencia de Medio Ambiente, y es a ellos a quienes compete esta función. A no ser que el Gobierno de Aragón prefiera ahora hacerlos salir de sus pueblos para patrullar las ciudades aragonesas, o vigilar y custodiar los edificios del Gobierno, de las Cortes regionales y del Justicia, o desempeñar funciones de escolta, mientras la policía nacional sale al monte.

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