El honor y la veracidad

Ana Sánchez Borroy

De la mano de la proliferación de los llamados "programas del corazón", nos hemos ido acostumbrando a escuchar con demasiada frecuencia que personajes públicos se dedican a presentarse demandas mutuamente por supuestas vulneraciones del derecho al honor y del derecho a la intimidad.

Muy a menudo, esas demandas no tienen ningún sentido: los propios afectados se dedican a cacarear a quien quiera escucharles la presentación de las denuncias, los trámites, las decisiones judiciales... lo que hace pensar que el verdadero objetivo no es precisamente preservar el honor o la intimidad, si no más bien utilizar la justicia como un instrumento más para hacer caja.

Estos días los juzgados de Huesca han visto para sentencia el caso de una demanda presentada por una supuesta vulneración del derecho al honor, presentada por el jefe de personal de la empresa de Gestión de Residuos Huesca (GRHUSA), Francisco Javier Hernando, contra los concejales populares Roberto Bermúdez de Castro y Ana Alós y la responsable provincial de Comisiones Obreras, Arancha García Carpintero. El motivo es que los tres acusados denunciaron públicamente que la contratación de Hernando se realizó sin tener en cuenta los criterios de mérito e igualdad.

Aunque, como decíamos, la mayoría de las demandas presentadas en los juzgados españoles por vulneración de los derechos al honor y a la intimidad sean por asuntos vanales; el proceso en Huesca no tiene nada que ver con esas trivialidades. Por eso, esta vez sí, debemos recordar la importancia de otros derechos fundamentales: el derecho a la libertad información, a la libertad de opinión. Debemos recordar que cualquier crítica no es en sí misma una intromisión en el derecho al honor del criticado. Porque debemos recordar que la injuria y la difamación sólo lo son cuando los hechos que menosprecian o rebajan al criticado son falsos.

Es decir, si las críticas de Bermúdez de Castro, Alós y García Carpintero son ciertas, si de verdad Hernando no fue contratado por sus méritos; no hay ningún delito ni falta. El juez no deberá decidir si las palabras de los tres acusados pudieron ofender a Hernando. Deberá decidir si las críticas eran ciertas (y por tanto, hubo contrataciones a dedo en GRHUSA) o si, por el contrario, estaban mintiendo (en ese caso, sí habría vulneración del derecho al honor). Por eso, muchos estamos impacientes por conocer la decisión del juez.

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