Ramón Guirao, experto en la Guerra de la Independencia: "los barbastrenses reaccionaron todas a una contra los franceses"

Con motivo del bicentenario de la Guerra de la Independencia, el experto en esta materia, Ramón Guirao, visitaba Barbastro para impartir una charla sobre el levantamiento de los hombres de esta zona al inicio del conflicto. Fue esta una época en la que franceses y altoaragoneses estaban unidos más que por la cercanía, y vieron resquebrajadas sus relaciones por la crispación de esta guerra entre pueblos.

A la llamada del General Palafox desde Zaragoza, miles de barbastrenses acudieron a la capital para luchar contra los franceses de Napoleón, que iban a sitiar la ciudad de inmediato. Otros muchos subieron hasta las montañas para defender la tierra por las fronteras.

Como afirma el experto, “la gente de Barbastro reacción rápidamente y todos a una”, y enseguida se apuntaron de manera voluntaria a los tercios (conjuntos de 10 compañías de 100 hombres cada una). En la Ciudad del Vero, más de 3.000 personas se movilizaron a pesar de no tener formación militar, ya que eran gente del pueblo: ganaderos, campesinos, agricultores...

En aquel entonces, en 1808, Barbastro era la capital de gran parte de la provincia de Huesca: Monzón, Bielsa, Plan, Gistaín... Por eso, como explica Guirao, “los hombres tenían mucho que hacer para vigilar toda la frontera”. De hecho, las primeras tropas barbastrenses tuvieron como cometido subir a los valles pirenaicos para vigilar los puertos de montaña.

En esa época el pueblo altoaragonés y las gentes del sur de Francia tenían estrechos lazos de unión gracias a la cercanía de ambos territorios. De hecho, muchos franceses que vivían en la zona fronteriza ni siquiera se sumaron a las tropas napoleónicas.

Como apunte peculiar de esta zona, se encuentra que en Barbastro vivían muchos franceses que trabajaban en la ciudad, y a ambas nacionalidades “les pilló un poco por sorpresa la guerra”, por lo que incluso se forjaron algunos deisturbios cuando los reyes españoles fueron detenidos. De hecho, algunos franceses fueron apresados, amonestados, e incluso varios tuvieron que ser protegidos “porque el pueblo les quería linchar”.

Ramón Guirao es doctor en medicina, y ejerce en el Hospital San Jorge de Huesca. Él mismo explica que se aficionó a este tema “buceando por los archivos antiguos”, como amante de los viejos documentos. Otro dato a destacar, es que Guirao es de Irún, pero lleva 30 años viviendo en Huesca, con grandes relaciones con Barbastro. Por ello, al tener los archivos oscenses “más a mano”, la mayor parte de sus escritos y libros cogen como escenario esta zona.

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