La situación económica escala puestos entre las preocupaciones de los aragoneses

Del puesto 16 al 5. Esta es la subida que ha experimentado la preocupación de los aragoneses por la situación económica, según el barómetro de opinión elaborado por el Ejecutivo aragonés durante el pasado mes de marzo. Una importante escalada que ha sido resaltada por Antonio Suárez, portavoz parlamentario del Partido Popular en las Cortes de Aragón, al valorar esta mañana los datos ofrecidos por la encuesta del Gobierno autonómico.

 

“Mientras que en el último barómetro sólo el 3,7% de los encuestados expresaba una preocupación importante por la situación económica, ahora la cifra ha subido hasta el 13% y, además, a ese problema se suma con fuerza el desempleo como primera inquietud de los aragoneses desbancando a la vivienda que, en los últimos sondeos, se había consolidado como la máxima preocupación” recalcó Suárez en su análisis.

 

Una valoración de desconfianza en el panorama económico que también queda especialmente reflejado entre los problemas que afectan de manera más directa y personal a los aragoneses, al pasar del noveno al cuarto puesto en esa tabla “lo que refleja que, tal y como venía anunciando el Partido Popular, los ciudadanos ya comienzan a sufrir el actual panorama de crisis”.

 

Otro de los datos que ha llamado la atención de los populares es que la inquietud por el trasvase haya subido enteros “sobre todo si tenemos en cuenta las promesas realizadas por líderes de los gobiernos socialistas, tanto de Iglesias como de Zapatero, lo que supone un incremento en la desconfianza de los aragoneses hacia estas personas”. Así, el trasvase llega hasta el cuarto puesto después de que ocupara el octavo lugar hace cuatro meses, con un reflejo en porcentajes del 20,1% en marzo de 2008 frente al 8,6% en noviembre de 2007.

 

Por último, Antonio Suárez ha resaltado el escaso peso que, a juicio de los aragoneses, tienen para la política nacional las decisiones que se toman en Aragón “puesto que 80,1% de los encuestados considera que el grado de influencia es poco o nada, lo que también ofrece una idea de la muy escasa capacidad que genera el Gobierno aragonés y, en concreto, su presidente Marcelino Iglesias”.

 

 

 

 

 

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