Ni más alto, ni más fuerte ni nada de nada

Cristina Pérez Diego

La llama del olimpismo está a punto de extinguirse como no baje algún dios del Olimpo y les ponga las pilas . Porque , esa filosofía del Barón de Couberten impulsor de los Juegos Olimpicos del mundo moderno, parece que ya no sirve. No sirve competir por el hecho de participar, él decía que lo importante no es tanto ganar una batalla como dejarse la piel en la lucha; es decir ese concepto tan gracioso de "lo importante es participar" y que tan poco tiene que ver con este asunto más político que deportivo de los JJOO y el viaje tan accidentado de su antorcha oficial.

Cuando se tiene la oportunidad de conocer el COI, Comité Olímpico Internacional, se da uno cuenta de que detrás de los hoteles de cinco estrellas, de salas con acceso exclusivo con tarjeta VIPs, de trajes caros, de restaurantes con zonas restringidas, de miembros del comité que viajan por todo el mundo viendo futuras ciudades candidatas ,ante un despliegue de medios ,más propios de reyes que de trabajadores del deporte...cuanto más se tiene esa oportunidad, más pena me dan los deportistas.

Ellos, los deportistas, viven para desarrollar lo que a veces convierten en su vida, su profesión, su vocación con la salida y la meta como motivo y premio a su trabajo. Buscan el aplauso, claro; el reconocimiento, claro, vivir de su profesión, claro...como todos. Pero lo que no buscan es que se utilice su entusiasmo como un arma arrojadiza política y que lo que para ellos es el broche a cuatro años de trabajo intenso, se venga abajo porque el elitista COI ,no estuvo muy fino a la hora de elegir sede y, toda esa tropa de asesores con los que cuenta, no supieron calibrar las consecuencias cuando se rasgó el sobre y alguien dijo lo de "the winner is...Pekin".

Comentarios