Cartas al director: Porta: tres años después

Arancha García-Carpintero Broto

Responsable Provincial de CC.OO. Huesca

Recuerdo, muy poco tiempo después del catastrófico accidente en la Harinera Porta que costó la vida a cinco personas, y malhirió a otras catorce, que alguien me decía, con cierto malestar, que nunca sabríamos que había pasado ahí, y que mucho menos se iba a hacer justicia, reconociendo y castigando a quienes fueran culpables.

Aquellas palabras me molestaron, e insistí en que claro que sabríamos qué había ocurrido, a través de los informes policiales, la Inspección,… y desde luego sí que pagarían, para eso la Justicia, los responsables de que ese tremendísimo drama ocurriese, si es que los había.

Aquel día, desde mi absoluto convencimiento, mezclado quizá con mi ignorancia, no pensaba, desde luego, que iba a vivir este proceso así.

Han pasado ya tres años, largos, muy largos para quienes esperamos respuestas, llenos de informes contradictorios, de intereses enfrentados, de valoraciones múltiples, impregnadas de sentimientos en ambos sentidos: hay quienes en este tiempo pretenden que se olvide, pues ya no hay remedio, y quienes al contrario necesitamos ya que se haga justicia para cerrar el círculo, y poder continuar por la vida en paz.

Y quiero decir que no se trata de una rabia irracional, ni de un empeño personal. No. Se trata de conciencia, de respeto por quienes desgraciadamente nunca nos podrán contar lo que pasó, y por qué ocurrió, puesto que murieron trabajando, cumpliendo con sus obligaciones laborales, precisamente porque así se ganaban la vida.

Aquella vida que se les arrancó de cuajo, aquella que disfrutamos el resto, con mejor o peor conciencia. Una vida que también ha cambiado para muchas personas, familiares o amigas de los cinco fallecidos, o de los catorce heridos, que recuerdan a diario, y no sólo una vez al año, por el aniversario, lo que aquel día de tormenta sucedió.

Han pasado ya tres años y se sabe poco más de este siniestro de lo que se supo el 14 de Abril de 2005. Hoy, nadie, prácticamente, hemos cambiado de idea con respecto a nuestra valoración sobre el tema. Es necesario e imprescindible que la Justicia resuelva este gran enigma, para poner punto y final a esta causa. Lo merecen quienes ya no tienen voz, y quienes después de sobrevivir a esta tragedia quieren enterrar esos recuerdos.

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