Vuelta al pasado

Luis Laiglesia

Este lunes los grupos políticos del Ayuntamiento de Huesca refrendarán el borrador de convenio del Polígono de Harineras, un documento que busca eliminar del casco urbano de la ciudad, en especial, las dos harineras existentes en el mismo.

El equipo de gobierno ha sacado pecho por haber conseguido cerrar un acuerdo con los propietarios, al menos con la mayoría de ellos, pero lo que no dice es que ha sido un acuerdo en el que ha cedido a prácticamente todas las pretensiones de estos y el acuerdo para la ciudad se puede calificar, sin exagerar, como de mínimos.

Es discutible que se tenga que permitir en esta zona una operación económica de más de 450 millones de euros para satisfacer las indemnizaciones a las empresas existentes, pero lo que no me parece de recibo son los argumentos que están esgrimiendo los propietarios -y que el Ayuntamiento ha hecho suyos- para llegar al acuerdo que beneficia de manera fundamental a los primeros.

Unos y otro dicen que la situación del sector de la construcción no permite otro convenio que el que este lunes será aprobado por el Ayuntamiento. ¿Pero a quién pretenden engañar? El desarrollo de estos suelos se producirá en los próximos 15 o 20 años, no se llevará a cabo pasado mañana. Ahora, ¿me quiere decir alguien cómo estará el sector inmobiliario dentro de, pongamos, 10 años? Si el mencionado sector está en mejor momento, ¿devolverán los propietarios lo que la ciudad ha dejado de ingresar hoy porque el mercado inmobiliario esta “muy mal”?

El acuerdo es el acuerdo, y punto. Es el acuerdo que ha querido el Ayuntamiento a costa de dejarse, no pelos, sino medio cuerpo en la gatera, y lo demás son zarandajas y verdades a medias que a mí, al menos, no me convencen.

También hay otro aspecto en este proyecto urbanístico que nadie parece dispuesto a remediar, y es la vuelta al modelo constructivo de los años 70 y 80, cuando en Huesca se llevó a cabo la barbarie de Avenida Pirineos, una zona de la ciudad que en determinadas universidades se pone como ejemplo de lo que nunca hay que hacer. En el Polígono de las Harineras se plantea algo similar, con una torre de 21 pisos y varios bloques de 11.

Y no me vale el argumento de que hay que edificar en altura porque si no, no caben los pisos en el polígono. ¿O nuestros munícipes no han caído en la cuenta de que la edificabilidad se la pueden dar a los propietarios en otra zona distinta?

En resumen, el convenio de las Harineras me parece un mal acuerdo que pasará factura a Huesca ya que supondrá una recesión en la calidad de vida de sus ciudadanos, una vuelta al pasado cuando el régimen de gobierno lo marcaban los poderosos y no el pueblo.

Pues que cada uno cargue con su cuota de responsabilidad.

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