La cárcel de Huesca reducida a escombros en poco más de una semana

cárcel de Huesca, destrucción , abril 08

La piqueta ha tardado en derribar la cárcel de Huesca poco más de una semana. En la actualidad tan solo quedan en pie los muros de la prisión, habiendo desparecido el módulo central y las galerías en las que se ubicaban las celdas de los presos.

También han sido derribada la zona de oficinas, de tal forma que sería difícil adivinar con lo que queda en pie el pasado del edificio.

Ahora, los trabajos de la empresa adjudicataria del derribo, Construcciones y Desmontes Ribera Navarra, se centran en el desescombro de los restos del inmueble.

El derribo se ha llevado a cabo a cargo del Ministerio de Justicia, después declarar desierto en dos ocasiones el concurso para la compra del solar, el cual llevaba implícito el derribo.

El concurso quedaba desierto por primera vez en junio de 2007 cuando salió a subasta con un precio de más de 11.059.000 euros; en septiembre el solar partía con un presupuesto base de licitación de 8.834.306 euros, pero tampoco se recibían ofertas. Después de estos dos intentos fallidos, el alcalde de Huesca, Fernando Elboj, solicitaba a la Dirección de Patrimonio del Estado que el Ministerio de Justicia se hiciera cargo de la demolición de la antigua cárcel de Huesca, una vez quedaba desierto la subasta del solar que ocupa el edificio.

El antiguo centro penitenciario, cerrado desde que se abriera la cárcel de Zuera, se asentaba en una parcela de más de 8.000 metros cuadrados.

La superficie edificable fijada en el Plan General de Ordenación Urbana en dicho solar es de 17.500 metros cuadrados. Los bajos, con unos 3.000 metros cuadrados, pasarán íntegramente a ser propiedad del Consistorio. De hecho ya tienen destino, ya que la Consejería de Salud quiere ubicar allí un nuevo Centro de Atención Primaria y cerrar el que actualmente está en marcha en el Perpetuo Socorro.

En su día, la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, el Colegio de Arquitectos de Aragón y Chunta Aragonesista mostraron su interés por la conservación de este edificio y su reutilización para fines sociales y culturales, una propuesta que fue desestimada.

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