Cartas al director: ¿Hay qué transformar Huesca?

Lorenzo Meler Ferraz

Los Verdes - Huesca

Parece increíble, pero es cierto. Casi todos los partidos políticos de la ciudad se han puesto de acuerdo en una cosa, en lo de las harineras. Todos menos uno, y éste lo ha hecho por un tema económico, no por nada cultural, de sostenibilidad o incluso de identidad. Así que la conclusión que sacamos de esto es que todos los partidos y en definitiva todas las ideologías que representan a la ciudadanía, están de acuerdo con el mismo modelo de desarrollo, al menos en este magnánimo proyecto.

Me contaba una mujer, a la cual le gusta mucho el arte, que no hace mucho tiempo, las ciudades se construían con cierta armonía. Uno de los pilares fundamentales era que las torres de las catedrales, monumentos históricos, iglesias, etc., se pudieran ver desde el exterior de la ciudad, parece ser que esto daba cierta elegancia y vistosidad desde el extrarradio. Ahora se podrá ver una torre de 21 pisos que tapará cualquier clase de belleza y dejará al descubierto la espléndida idea de que Huesca es una ciudad con una “torre” del desarrollismo.

Les pido que hagan el siguiente ejercicio. Cierren los ojos, imaginen el basto terreno que constituyen las harineras, desde la calle Zaragoza a la Avenida Martínez de Velasco, e imaginen que pueden ver de un lado a otro, las harineras ya no están, el recinto donde se ponían las Peñas en San Lorenzo tampoco, nada. Ahora recréense un momento con la idea de que pueden cruzarlo andando, corriendo o en bici. Sencillamente a mi me parece maravilloso.

“Que ingenuos que sois” nos dicen cuando comentas estas cosas por la calle, nos llaman conservadores, retrógrados, antiprogresistas,… sin embargo sólo hace falta echar un vistazo al resto del mundo (que no sea EE.UU. claro está) y ver que el crecimiento de las ciudades va por otros derroteros. Y ya no sólo Europa, con ciudades como Freeburgo o Bra, sino en Latinoamérica o Asia. El mundo se está dando cuenta que el desarrollo para una ciudad ya no es tener más habitantes, ni mas casas, ni siquiera más jardines. El desarrollo es amar a una ciudad tal y como es, no vestirla de seda (aunque a veces más que seda parezca alquitrán), con sus defectos y sus virtudes, que es lo que verdaderamente le dan identidad.

Una ciudad, esta ciudad, es algo más que un coche al que se le ponen accesorios para que se revalorice, es algo más que el continuo ir y venir de ideas para desarrollarla, es incluso más que las ciudades que tienen un IKEA o un Corte Inglés. Si dentro de unos años Huesca tiene 100.000 habitantes, una torre de 21 plantas y todo lo anteriormente nombrado, entonces ya me dará igual amar a Huesca que a Ceceña que a cualquier otra ciudad de España, todas me dirán lo mismo, porque todas serán iguales.

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