IV peregrinación del pueblo gitano a la parroquia de San Francisco de Asís de Barbastro

Con motivo de la celebración de la festividad del Beato Ceferino Giménez Malla “El Pelé”, el próximo tres de mayo, la parroquia de San Francisco de Asís organiza desde este viernes y hasta el domingo la IV Peregrinación Internacional del pueblo gitano puesto que la capilla dedicada a “El Pelé” se encuentra precisamente en esta parroquia barbastrense.

Este viernes por la tarde tendrá lugar la acogida e instalación del campamento y tiempo de oración en la Capilla de San Ramón. El sábado por la mañana, procesión de peregrinos y acto solemne de apertura de la Peregrinación en la Iglesia, y por la tarde se realizará una visita al Museo de los Mártires Misioneros, a la Catedral y al Santuario del Pueyo. Tras esta visita, se desarrollará una peregrinación al Santuario de Torreciudad y el Vía Crucis con antorchas.

Ya el domingo tendrá lugar un encuentro de oración en el cementerio, la reagrupación de peregrinos y feligreses ante la casa del Beato, la celebración de la Eucaristía, presidida por el Obispo de Málaga, D. Antonio Dorado, una fiesta de convivencia y la bendición de familias y caravanas para concluir la peregrinación. El párroco de San Francisco de Asís, José Mª Garanto, explica que la celebración de la IV peregrinación y el XI aniversario de la beatificación de “El Pelé” supone un impulso nuevo para seguir conociendo la personalidad del Beato Ceferino.

El Papa Juan Pablo II proclamaba Beato a “El Pelé” el 4 de mayo de 1997. En la ceremonia participaban familiares y devotos que llegaban desde Italia, Francia, y España. José María Garanto, define la figura del beato Ceferino Giménez Malla, como una persona “sencilla, cristiana y a la vez profundamente bueno para con los demás”, al mismo tiempo que señala la importancia que ha adquirido la personalidad de “El Pelé” en todo el mundo y que se podrá ver reflejada en la peregrinación internacional.

El sobrino de “El Pelé”, Álvaro Giménez, destaca la figura humana y cristiana de Ceferino Giménez, quien “perdió la vida por Dios y lo hizo a gusto. Demostró ser un Santo de verdad. Mi padre siempre me decía que era muy buena persona y además un buen cristiano”, asegura Giménez.

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