Iglesias asegura que el desvío de agua a Tarragona no debe aumentar en un solo litro

El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, aseguraba este lunes en Madrid que "no se debería autorizar el incremento" de la redistribución de caudales de la Cuenca del Ebro a Reus y Tarragona "ni un litro más" de lo acordado por el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo en 1981. Iglesias, realizaba estas declaraciones en un encuentro informativo del Foro de la Nueva Economía, organizado en Madrid por Nueva Economía Fórum, aseguraba que el acuerdo de suministro de agua de boca desde Tarragona a Barcelona, que aprobó el Gobierno central, no es comparable al "afortunadamente" derogado Plan Hidrológico Nacional, que preveía un trasvase de 1.050 hectómetros cúbicos anuales.

Sin embargo, reiteraba que el acuerdo de abastecimiento de agua a Barcelona, entre el Gobierno y la Generalitat "sólo podría ser aceptado por Aragón si no afecta en nada a la Cuenca del Ebro". Por ese motivo, están "a la espera" de los informes de sus servicios jurídicos y de la Comisión Jurídica Asesora de la Comunidad Autónoma.

El Gobierno aragonés, señalaba Iglesias, siempre se ha opuesto a los trasvases porque los consideran "una política ya superada", con un alto coste medioambiental y social, que además, genera conflictos "tremendos".

ARAGÓN NO QUIERE QUE SE ABRA UN MERCADO DEL AGUA

Iglesias señalaba que no se oponen al suministro de agua en Barcelona siempre que no se modifique el caudal de Ebro y se garantice que este acuerdo no suponga "abrir un mercado del agua" en España.

En este sentido, señalaba que lo que les "preocupa" de este acuerdo es que se hable de "cesiones", un punto del acuerdo que está estudiando los servicios jurídicos del Gobierno aragonés.

Sin embargo, señalaba que el Gobierno central le ha garantizado que no se abrirá un mercado con este recurso.

Además, destacaba que el Ministerio de Medio Ambiente es "la autoridad española" en materia de agua y defendió que este Departamento debe ser el encargado de mantener la unidad de cuenca.

Iglesias aseguraba que la política del agua que su Gobierno está impulsando en Aragón se sostiene sobre el desarrollo de las nuevas tecnologías.

El agua "no es un bien ilimitado", añadia, y por ese motivo debe utilizarse "mejor", sobre todo "regando mejor", algo que supondría un ahorro del 20% de este recurso.

También destacaba que el agua del mar es "el gran reservorio de agua para la humanidad" y señaló que es necesario usar ese recurso como una solución fácil, asequible y económicamente viable.

Además, resaltaba que para gestionar adecuadamente este recurso es necesario apostar por la reutilización del agua para usos agrícolas, turísticos o industriales y por la mejora de las infraestructuras como las canalizaciones.

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