Cecilia Buil en Alaska con el proyecto HuEllas

La escaladora oscense inicia la tercera aventura de esta actividad que hasta el momento no ha podido cumplir los planes previstos en las dos salidas anteriores al Karakorum y la Patagonia. En esta ocasión visita Alaska y más concretamente la zona del Glaciar de Ruth, aunque no hay un objetivo claro, según indicaba Cecilia Buil antes de emprender viaje.

En esta ocasión acude con el escalador Luis Ángel Rojo. Precisamente la idea inicial era haber realizado las cinco salidas de HuEllas con Miriam Marco, pero por diferentes motivos no ha podido ser y tampoco es fácil poder encontrar mujeres alpinistas por lo que ha decidido buscar otros acompañantes.

En la descripción de la zona se indica que “las grandes montañas elevadas de Alaska; Saint Elias, Chugach, Urangell y la Cordillera de Alaska, son partes del sistema montañoso del Pacífico, donde están localizados los mayores glaciares de Norte América, así como la mayor altura de Norte América, el Denali o McKinley, con 6.193 metros. Más lejos, tierra adentro, el sistema de montañas rocosas se desplazan hacia el Norte de Canadá. La cordillera de Brooks se extiende de Este a Oeste, y una cadena de volcanes, algunos activos otros extinguidos, se encuentran hacia el Sudoeste de la Península de Alaska hacia el Océano Pacífico desde las montañas finalizando en las Islas Aleutianas”.

La Cordillera de Alaska se divide en cinco grupos de montañas diferentes entre ellas destaca el Mt. Denali (Mckinley) con 6.193 metros, la altura más alta de Norte América. La parte central de la cordillera esta dentro del Parque Nacional Denali, desde 1917. Cerca del monte Denali se encuentra el glaciar Ruth, que en su recorrido ha ido esculpiendo paredes de granito, corredores, y aristas, como el Mount Barrill, Mooses Thooth, Eye Thooth, Sugar Thooth. Con alturas cerca de los 3.000 metros y paredes de roca de hasta 900, es un lugar muy apreciado por los alpinistas. El potencial de aperturas todavía es enorme, habiendo posibilidades de abrir líneas en hielo o mixto de hasta 1.200 metros de desnivel.

La mejor temporada para ir a escalar a Alaska es en primavera, mayo-junio. Todavía hay nieve y las aproximaciones son más seguras, el tiempo es más estable y las temperaturas más benévolas que en invierno, como señala Cecilia Buil. La escalada en Alaska es muy severa, ya que las temperaturas son excepcionalmente bajas. Por esa razón se escogerá una posible línea de hielo y mixto. En esta vasta región las distancias son enormes y se realizan en avionetas. Aunque la idea seria aproximar en trineos de perros o esquís. De esta forma se puede conocer mucho mejor el territorio y adentrarse desde otra perspectiva.

“Una vez en el campo base, solo nos queda escoger una ruta, y escalar. Disponemos de un mes para terminar en la cumbre, teniendo en cuenta el posible mal tiempo”. Es la tercera aventura de HuEllas donde Cecilia Buil espera poder conseguir por fin un buen objetivo.

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