Cartas al Director: “Los campus periféricos: carta abierta al futuro rector.”

Juan Rodríguez Bielsa, Joaquín Bozal Macaya

Consolidar es la palabra que más hemos oído en esta campaña electoral en referencia a los campus de Huesca y Teruel. Y, sin embargo, impulsar es lo que esperábamos oír. Es cierto que hay centros con enseñanzas ya implantadas que se han de consolidar, como es el caso de algunas Ciencias de la Salud y el Deporte de Huesca. Pero para otros muchos casos hemos de hablar de algo más: cuando, por ejemplo, pretendemos que la Escuela Politécnica Superior se convierta en campus verde; o cuando todavía hemos de buscar titulaciones adecuadas, para centros como la Escuela de Empresariales de Huesca que han de reorientar su futuro sin competir con los campus de Zaragoza. Necesitamos un Rector convencido del impulso necesario a los campus periféricos, y dispuesto a defender, frente a las presiones que surjan, la necesidad de implantación de titulaciones atractivas y con poder de convocatoria que hagan viable una universidad viva en Teruel y Huesca.

Esto habrá que reforzarlo sin duda con medidas complementarias, ya sea preocupándonos desde la universidad por el transporte, quizá creando ayudas o becas, o dando facilidades a quienes quieren trabajar en estas localidades… y , por supuesto haciendo un esfuerzo en la calidad, tanto en servicios o instalaciones, como en personal (docente y técnico). Incluso nos atrevemos a decir que estos campus necesitan medidas de discriminación positiva por las dificultades a que se enfrentan (no es lo mismo captar estudiantes teniendo en el entorno inmediato 700.000 habitantes, como ocurre en Zaragoza, que hacerlo con 40 o 50.000 como en Huesca o Teruel). Por ello esperamos que nunca más el número de estudiantes, en proporcionalidad directa con Zaragoza, sea la excusa para intentar dejar los servicios al mínimo, o directamente, para que no existan, dejando así en precario la atención que necesitan los estudiantes que optan por la periferia.

A medio plazo la especialización de los campus, estén donde estén, va a ser necesaria. Y sería bueno buscar un pacto sobre el mapa de titulaciones a implantar en Aragón , con un consenso lo más amplio posible, con participación de todas las instituciones que se han implicado en el impulso de la universidad pública en estas décadas, que son unas cuantas; y con un compromiso de financiación claro por parte de la DGA. Este pacto debería posibilitar el fin de la periódica "guerra de las titulaciones" que brota una vez tras otra, y empezar a caminar juntos hacia una universidad pública aragonesa que cubra las necesidades de su sociedad, que se asienta en tres provincias.

Una última petición para el nuevo rector (escribimos esta nota sin que se hayan cerrado las urnas): la Universidad de Zaragoza debería comenzar ya a subtitularse como “la Universidad de Aragón”, para a medio plazo adoptar ese nombre. Porque las palabras también son importantes. Y lo que no se nombra no existe. Al menos en la mente de algunos.

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