Unos vecinos incómodos

Luis Laiglesia

Nuestros vecinos catalanes parecen cada vez más decididos a despacharse día sí y día también con ataques innecesarios y respuestas airadas contra los intereses de Aragón.

Tras la negativa a devolver los bienes emigrados, llegó la exigencia del trasvase o transferencia, como quiera llamarse.

Ahora el Consejero de Política Territorial de la Generalitat, Joaquim Nadal, ha lanzado una andanada de declaraciones contra el modelo de desarrollo de la nieve que Aragón ha puesto en marcha para cuidar y desarrollar uno de sus sectores estratégicos.

Parece que el Gobierno Catalán estuviera más preocupado por lo que ocurre fuera de su país o nación, término que figura en su Estatuto, que por solucionar sus problemas internos, que los tiene, y muchos.

Mientras tanto, vemos al Gobierno de Aragón intentando hacer equilibrios para no salir tocado del envite catalán.

Mantuvo esa actitud con el asunto de los bienes, confiando en que Cataluña respetaría los acuerdos que figuran en el Concordato firmado en su día por el Estado Español y el Vaticano, y que el gobierno catalán no recurriría a la vía civil. Ya veremos…

Luego llegó el trasvase de agua del Ebro al área metropolitana de Barcelona. De nuevo nuestro gobierno autónomo ha mostrado hasta la fecha una actitud conciliadora, con un asunto que sabe que es materia sensible en Aragón.

Esperemos ahora la réplica de la DGA a las palabras de Joaquim Nadal sobre la nieve aragonesa, si es que ésta se produce.

De una manera u otra, parece llegado el momento de responder de manera contundente ante las irrespetuosas actitudes que Cataluña está mostrando hacia Aragón. Pienso que la relación de vecindad es tanto más positiva cuanto más cordial es, pero cuando tu vecino está permanentemente “zarpa la greña”, lo mejor es darle un toque de atención, y el recientemente aprobado trasvase de agua del Ebro a Barcelona, puede ser una oportunidad vía recurso de inconstitucionalidad.

Comentarios