Cartas al director: La Magia de Huesca está de luto por Miguel Ceresuela

Esta bendita pero en ocasiones lacerante vida del periodista tiene golpes a los que cuesta sobreponerse. Mis ultimas líneas antes de la jubilación fueron para despedir a Pepón March, el hombre que creo la campaña de La Magia de Huesca. Hoy, las primeras que escribo tras mi nueva vida de pensionista son para despedir a Miguelito Ceresuela, el hombre que llevó a La Magia, sus protagonistas, a los chicos de la prensa y al propio Pepón por toda España, en una labor que nunca será bastante reconocida por la sociedad alto aragonesa.

Miguel nos ha tenido en vilo durante un año, la innombrable enfermedad contra la que luego, como Pepón, lucho con entereza, gallardía y sin dejar la sonrisa. Todos confiábamos en que este partido lo iba a ganar, como había ocurrido en tantos y tantos en que Miguel era uno más en aquel equipo de elite que paseó el nombre de Huesca por toda la ACB, que hizo soñar a los de aquí y a los muchos oscenses que sacaban pecho cuando la tele hablaba del Magia, aquella magia que primero sorprendió y que luego triunfó en toda la línea gracias, entre otros, a un hombre modesto en su presencia, pero insustituible en su profesionalidad, con su bus siempre a punto, con la amabilidad por bandera, sin un “no” en las 24 horas del día, con el ojo atento a la carretera, el oído presto a ayudar a jugadores, técnicos o periodistas, buscando siempre la ruta más corta, más cómoda, la mejor para que Granger votase con seguridad las tres veces; que Bryan, pudiera completar el triple; para que Joan, estuviese con su rodilla más descansado.

Pero Miguel no sólo ha sido el ángel custodio de los deportistas, todos querían viajar con él. Ha sido el profesional cabal, que ha recibido los elogios y parabienes de ministros, miembros de la familia olímpica, jubilados de la tercera edad, escolares en su primera comparecencia en el mundo exterior, amas de casa, empresarios, y como no sus amigos entrañables de la Asociación de la Prensa Deportiva, que hace tan sólo un par de meses lo recordaban en la Gala de Monzón y le tributaban una gran ovación esperando que en la próxima, la de Fraga, Miguel estaría de nuevo al frente de la expedición de los VIPS del periodismo deportivo nacional.

No ha podido ser. Miguel se ha ido entre el pesar de sus amigos y estoy seguro de que ahora comparte “banquillo” con José Maria March, como en los viejos tiempos de la ACB, intentando convencer a los de allá arriba que la Magia de Huesca, es la mejor de todas.

Miguelito gracias por todo y de parte de todos. Un abrazo muy fuerte, entrañable, con dolor, pero a la vez con la serenidad de saber que tu esfuerzo no ha sido inútil.

Javier Gironella Falces

Periodista

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