Más razón que un Santo

Luis Laiglesia

Interesantes reflexiones las que ha hecho Santi Santamaría, uno de los seis tres estrellas Michelín españoles, en su último libro “La Cocina al Desnudo”. El cocinero catalán, más allá de criticar a sus compañeros de estrellato, en especial a Ferrnán Adriá, propone una reflexión necesaria sobre el papel de los cocineros en la sociedad actual.

Lo cierto es que sería difícil no firmar los postulados de Santamaría. Pero una cosa es firmarlos y otra distinta observarlos.

Por ejemplo, acusa a sus compañeros de fogones de no alimentar de manera correcta a los clientes y de no tener ese objetivo como norte.

Asegura que en las cocinas se utilizan ingredientes no recomendables para la salud y no se apoya a la producción local como una manera de contribuir a la sostenibilidad.

Yo llegaría más allá y exigiría a nuestros gobernantes leyes serias que vigilen la alimentación de la población. Leyes restrictivas para que las todopoderosas multinacionales de la alimentación no campen a sus anchas como lo hacen, utilizando grasas vegetales que son nocivas para la salud, por ejemplo, en todas las galletas que damos de comer a nuestros hijos; o publicitando bacterias que nos protegen en los lácticos fermentados, cuando lo que están haciendo es cargarse nuestro sistema inmunológico.

Esto está pasando todos los días, a todas las horas, y nadie parece dispuesto a remediarlo y a ponerlo en su lista de tareas pendientes.

Es más, en la reciente crisis del aceite de girasol y su posible contaminación con hidrocarburos, el Ministerio de Sanidad se negó a dar las marcas afectadas, sin duda, porque entre ellas, había algunas muy poderosas, hurtando de esta manera una información a la que la ciudadanía tiene derecho.

No he escuchado a la oposición quejarse ni una sola vez sobre cualquiera de estas aberraciones alimentarias. La alimentación no es prioritaria, cuando debería ser un aspecto fundamental.

Santi Santamaría, permítanme el juego fonético, tiene más razón que un Santo, y creo, sinceramente, que aun se ha quedado corto.

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